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Irene Montero y Yolanda Díaz aprovechan el Día del Padre para hablar de violencia vicaria

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La exministra de Igualdad Irene Montero y la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, no han hecho referencia al Día del Padre, que se celebra el 19 de marzo en España, en sus redes sociales. Sin embargo, en una publicación en la red social X (antes Twitter), se han acordado de algunos hombres para cargar contra «los maltratadores, la violencia vicaria y la justicia patriarcal».

«Un maltratador nunca es un buen padre. Por eso, la ley de infancia obliga a suspender el régimen de visitas ante el más mínimo indicio de maltrato. Los jueces tienen que cumplir la ley para salvar vidas. Basta de justicia patriarcal», ha escrito Montero, recibiendo las críticas de otros usuarios que la han acusado de «querer mostrarnos su presunta superioridad moral» incluso en la celebración del día dedicada a los padres.

«Desde 2013 ha habido 54 menores asesinados por violencia vicaria. Cada muerte es un fracaso social. No son casos aislados. Hay que hacer más. Un maltratador nunca puede ser un buen padre», ha tuiteado Díaz en su cuenta de X, sin referencias a los millones de padres que este martes celebran San José.

El caso al que ambas se han referido es al presunto asesinato de dos niñas de dos y cuatro años por su padre en un cortijo entre los municipios Alboloduy y Gérgal (Almería) en la noche de este pasado domingo. Las menores estaban con él en virtud del régimen de visitas acordado por un juez, mientras que el progenitor, que se suicidó posteriormente, estaba a la espera de juicio, señalado para el 10 de abril, acusado de malos tratos y de amenazas a la madre de las pequeñas.

El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha asegurado que, debido a los malos tratos, el juzgado había dictado orden de alejamiento respecto de su pareja y madre de las pequeñas de 500 metros y había ordenado la colocación de una pulsera de seguridad al presunto agresor «para evitar» el «contacto» con la mujer.

Críticas en redes sociales

El aluvión de críticas a Montero y Díaz no se ha hecho esperar. La filósofa y escritora Mariona Gúmpert ha acusado a la vicepresidenta de mentir por destacar que estos sucesos no son aislados: «En nueve años, 54 menores asesinados. Es muy bobo decir que no son casos aislados. DEP esos pobres niños».

https://twitter.com/MarionaGumpert/status/1770044931521802565

A Alberto Bonilla, secretario nacional de Comunicación de Ciudadanos, también le ha sorprendido el alegato de la Yolanda Díaz por el momento elegido para condenar el nuevo caso de violencia vicaria producido ayer lunes: «Ha considerado oportuno hoy, Día del Padre, señalar 54 asesinatos (condenables) de menores a manos de sus padres en vez de felicitar al 99,999999999% de buenos padres en España que cuidan de sus familias», ha concluido, destacando que algunos miembros del Gobierno no son capaces de estar un día sin colar su «mercancía podrida».


En Sumario de tarde: del reconocimiento de Palestina a Otegi y un asesinato de ETA en 1980

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Sánchez: «España está preparada para reconocer el Estado palestino»; Bildu ganaría las elecciones vascas con una ligera ventaja sobre el PNV, según el CIS; la Guardia Civil descubre que Otegi dio información a ETA para matar a un empresario; y un hombre mata presuntamente a su mujer e hijos y luego se suicida en El Prat de Llobregat.

Todo esto se lo contamos en una nueva edición de Sumario de tarde, el podcast diario de THE OBJECTIVE.

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La prosa sin domesticar de Ariana Harwicz

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La escritura de Ariana Harwicz se asemeja a un potro salvaje, no hay camino o rienda que puedan doblegarla, se alza como una voz autónoma recién inventada para la ocasión que nace invadida por la rabia y una vitalidad que el resto entendemos como bestial. El mundo pasa a una velocidad de vértigo y, sin embargo, el lector asiduo de Harwicz comprobará que su prosa sigue sin domesticar en la última entrega, Perder el juicio (Anagrama, 2024), novela en la que seguimos las desventuras de una madre sin la custodia que secuestra a sus dos hijos después de incendiar el piso del exmarido. La escritora argentina afincada en la campiña francesa siempre ha elegido personajes en los límites, desde personas con trastornos mentales severos hasta pervertidos sexuales. Aquí el inicio de la narración nos puede remitir a Juana Ribas y otros casos de madres que cruzan la línea del delito. Y es que esa es la tesis con la que trabaja Harwicz, que todos estamos a un volantazo o mal giro de convertirnos en criminales.

Amor y violencia vicaria son sinónimos en la dura trama, sin matices; vivir día a día como madre es una lucha de expectativas propias y ajenas; la pasión está a un paso de la asfixia. Con todos estos elementos construye Harwicz algo parecido a una road movie, en la que sigue predominando el lenguaje propio que inventa pero que podemos verlo aplicado a una trama con mucha más acción que las novelas contenidas en Trilogía de la pasión (Anagrama, 2022), saga con la que se dio a conocer en nuestro idioma y en inglés, repleta también de mujeres cuyo deseo era pura destrucción.

Acudió a Barcelona para presentar su libro en la librería Lata Peinada y pudimos hablar un rato antes. Le pregunté si la idea de la novela nació mirando algún caso por la televisión, pero sin embargo la inspiración provino de la experiencia propia: «La idea nació de haber conocido empíricamente un largo juicio, una especie de intromisión en una vida judicial, que, como cualquiera puede saber si lo vivió, es como entrar en una secta, en un submundo, como una tribu, entras en otra lógica, incluso lingüística, de discurso. Al yo vivir una experiencia judicial en Francia como extranjera, y el personaje de la novela es extranjero, conocí los tribunales por dentro, las apelaciones, el léxico de los abogados. Así nació esta historia de guerra de un matrimonio».

Por supuesto resulta interesante saber cómo construye ese nuevo lenguaje a partir de la experiencia judicial: «A partir del lenguaje impostado de la justicia surge inventar la lengua de la novela. Fue difícil de escribir porque fue difícil no tomar partido por uno de los personajes, no caer en esta demagogia que detesto. Lo escribí como diálogo y después lo adapté a la forma que tiene de prosa. Lo más difícil fue no tomar partido y dejar a los dos personajes ir derribando cada vez sus límites morales. Para eso era necesario una lengua que saliera de los radares de lo convencional».

Añade sobre la moral convencional: «No es una novela muerta porque salta el cerco de las zonas domesticadas e indaga en zonas amorales. Fíjate en las cosas que le dicen: ella le agradece ser violada porque le ha permitido tener hijos, los dos hablan de deshacerse de los hijos y después dicen que es lo que más aman, están todo el tiempo yendo más allá de lo que la moral les propone, eso tiene que ver con la lengua».

La autora argentina actualmente vive en Francia, donde tuvo problemas con la justicia que inspiraron la novela. | Bénédicte Roscot

Escribir sin miedo

La cultura de la cancelación es otro gran tema contra el que ha escrito Harwicz. A continuación un modo externo y otro interno de hacerle frente: «El año pasado saqué un libro que me gusta mucho como quedó que se llama El ruido de una época. Es un libro que con aforismos y tweets trata nuestra época, como todos estamos amenazados de cancelación, de muerte social, y está novela no está por esa obsesión, se sitúa al borde del ruido de la época. Me preocupa convertirme en un soldado de mi época, de la manera más respetuosa posible trato de decir siempre lo que pienso, aún en territorios enemigos y hostiles».

Hace años Harwicz me dijo en una entrevista que para escribir hay que ser un paria, algo que ratifica años más tarde: «Para escribir lo más interesante es estar en una posición como ha estado Thomas Bernhard respecto a su país, Austria, como ha estado Kafka respecto a su lengua. Estar en una condición de desclasado, de paria, de algún modo marginal, para poder mirar las cosas sin miedo. Una mirada criminal, que se posicione por fuera de la barrera de la moral, ese estar fuera del juego es necesario para mi».

La maternidad es un tema literariamente en auge, sin embargo la madre que presenta en la novela no es ni divertida ni un modelo a seguir: «A ratos parece como si la palabra madre le fuera extranjera. Pareciera que ella busca una supramaternidad como si fuera algo a llegar, un ideal de llegar a ser lo que se es, es un poco lo que pasa en la vida, lo que pasa es que es un tabú. Te dicen sos madre pero puede haber un desfase entre la biología y los tiempos sociales. Esa mujer lucha por ser madre y la sociedad le hace creer que no está capacitada. Todas las identidades están puestas en un orden de falsedad, como si nadie pudiera cumplir el rol que debe cumplir».

Finalmente, a raíz del secuestro en su novela ambos comentamos que estos días se habla de violencia vicaria en los telediarios: «Hablar de la violencia vicaria explotó. Antes estaba más escondida, eran casos de familias borderline, y ahora toca casos de familias pretendidamente normales, con dinero, con buenas posiciones sociales, profesionales. Por ahí ves las fotos en redes vacacionando y tres días después los matan. Hablar de ello es un modo de iluminar la violencia de las relaciones parentales en nuestra sociedad, algo pasa, es un síntoma».

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Perder el juicio
Ariana Harwicz
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La juez resuelve que la muerte de un padre y sus dos hijos en Barcelona no fue violencia vicaria

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Una juez de Barcelona ha dictaminado que la muerte de un hombre y sus dos hijos en el barrio de Horta-Guinardó de Barcelona el pasado 8 de enero no fue violencia vicaria y archiva la investigación de los hechos, según ha explicado este viernes el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña en un comunicado.

Los Mossos d’Esquadra abrieron una investigación tras el hallazgo de los tres cadáveres en un domicilio del barrio de Horta-Guinardó, después de que la madre de los hijos avisara a las autoridades por no tener noticias de su exmarido, que debía entregarle a los dos pequeños después de las fiestas navideñas y que tampoco han acudido aquel lunes al colegio.

Una de las hipótesis barajadas, además de la posibilidad de violencia vicaria (los hechos dieron lugar a manifestaciones de denuncia), era una muerte accidental por un escape de gas.

«En relación a la muerte de tres personas el pasado 8 de enero al barrio de Horta de Barcelona (un padre y sus dos hijos), la magistrada del Juzgado de Instrucción 26 de Barcelona encargada del caso dictó, el pasado mas de julio, el auto de archivo provisional», indican las citadas fuentes.

Según informa, tanto de la inspección llevada a cabo durante el levantamiento de cadáver, como de los informes de las autopsias y del resto de pruebas complementarias, «no resultan indicios de la comisión de delito».

Igualdad eleva a nueve los casos de violencia vicaria en 2024, tras el crimen en Linares (Jaén)

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El Ministerio de Igualdad ha elevado este viernes a nueve los menores asesinados por violencia vicaria este 2024, tras confirmar el caso del niño de dos años en Linares (Jaén).

Según ha informado el departamento que dirige Ana Redondo, el menor fue asesinado este jueves 28 de noviembre, presuntamente por la pareja de su madre. Además, ha apuntado que no existían denuncias previas por violencia de género contra el presunto agresor.

Con la confirmación de este caso ya son nueve los menores asesinados este 2024, el año, junto con 2015, con más víctimas de toda la serie histórica. En total, son 62 los niños asesinados por violencia vicaria desde 2013, cuando se empezaron a recopilar estos datos.

En este suceso hay otro menor herido, hermano mellizo del fallecido, que este miércoles cumplieron dos años, que tuvo que ser trasladado al Hospital San Agustín de Linares (Jaén) y que también presenta lesiones, aunque en principio no se teme por su vida, según han señalado desde la Policía Nacional.

Fuentes cercanas a la investigación han indicado a Europa Press que del suceso se tuvo conocimiento sobre las 14:30 horas, cuando se alertó al 061 de que había un menor aparentemente fallecido de forma violenta en una vivienda situada en el número 58 de la calle Áurea Galindo, en Linares.

Fueron los vecinos los quienes alertaron de lo ocurrido. Cuando llegó el 061 ya había agentes de la Policía Nacional intentando reanimar al menor. Los equipos médicos se hicieron cargo del niño, pero tras media hora de maniobras de reanimación certificaron su fallecimiento.

Juana Rivas presenta una denuncia contra su exmarido por violencia vicaria internacional

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El equipo jurídico de Juana Rivas ha presentado una denuncia por violencia vicaria internacional contra su expareja, el italiano Francesco Arcuri, la primera de estas características que se examinará en España y en la que se relatan más de ocho años de maltrato.

La denuncia, de 22 páginas y a la que ha tenido acceso EFE, narra una serie de episodios de violencia contra esta vecina de Maracena (Granada) y sus dos hijos, uno aún menor de edad, y presenta a su expareja como un maltratador.

Según Aránguez Abogados, que representa a Juana Rivas, se trata de la primera denuncia por violencia de género vicaria internacional que examinarán los tribunales españoles y busca así que el debate sobre los ocho años previos de denuncias llegue al Tribunal Supremo.

Esta nueva denuncia se suma a las tres formalizadas desde el pasado diciembre y archivadas por los juzgados de Violencia sobre la Mujer 2 de Granada y Málaga y se produce mientras el menor de los hijos de Rivas y Arcuri continúa en España por las medidas cautelares aprobadas por un juzgado instructor en funciones de guardia.

Por qué es una locura el nuevo Pacto de Estado contra la Violencia de Género

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Albert Einstein definió la locura como «hacer lo mismo una y otra vez y esperar un resultado diferente». Con arreglo a esta definición, podría decirse que el nuevo Pacto de Estado contra la Violencia de Género es, en puridad, una locura, pues en teoría pretende «erradicar» esta lacra renovando y ampliando el acuerdo alcanzado en 2017, que ha supuesto el despilfarro de millones de euros, ha discriminado aún más al varón, y ha empeorado la inseguridad que sufren las mujeres: las violaciones se han disparado y los (mal) llamados feminicidios se han mantenido en una dinámica estable.

Alrededor de 50 mujeres son asesinadas cada año, sin percibirse una tendencia a la baja (muy al contrario, en 2023 hubo un importante repunte, siendo 58), mientras que las agresiones sexuales con penetración han pasado de 2.136 en 2017 a 4.890 en 2023 (no hay datos oficiales de 2024, pero las estimaciones apuntan a un lamentable récord). Institucionalmente se insiste en que ahora «se denuncia más», lo cual es un disparate: somos una sociedad distinta con respecto a los años ochenta, pero no con respecto a cinco años atrás; no en la medida en la que las denuncias vayan camino de triplicarse en una década.

La otra explicación, que sería el mayor consumo de pornografía, es igualmente ridícula y ya ha sido ampliamente refutada en THE OBJECTIVE. De hecho, basta una pregunta para desmontarla: ¿se consume más porno en Cataluña (donde el número de agresiones sexuales con penetración por 100.000 habitantes es de 16,5) que en La Rioja (3,8)?

Los datos no mejoran porque, como algunos hemos denunciado con insistencia, el análisis es negligente. La llamada «violencia de género» presupone que el motor de todo crimen contra la mujer es el machismo, lo cual es nefasto desde el punto de vista lógico, y excluye de la ecuación factores como drogadicción, desempleo, abusos en la infancia, problemas mentales y, sobre todo, importación de culturas donde la mujer es considerada como un ser inferior al varón.

«A la locura de algunos se suma la voluntad de lucro de quienes han convertido un drama en un negocio, y que sacan tajada disparando contra un fantasma: el patriarcado»

La voluntad de omitir este último factor, a pesar de que los datos hablan por sí solos (los africanos cometen, en proporción, 5,6 veces más delitos sexuales que los españoles), conduce a pensar que a la locura de algunos se suma la voluntad de lucro de quienes han convertido un drama en un negocio, y que sacan tajada de disparar contra un fantasma: el patriarcado. No puede haber tantos locos.

En el próximo lustro, nuestras instituciones dilapidarán 1.500 millones de euros en políticas inútiles, cuando no directamente en memeces. El año pasado, la Alianza Contra el Borrado de las Mujeres detectó al menos 130 casos de supuesta malversación de fondos del Pacto de Estado contra la Violencia de Género: dinero que, en vez de ir a la (mala) prevención o a las víctimas, iba a carreras de tacones, pasos de peatones arcoíris, talleres de maquillaje, charlas LGTB, puntos violeta o bailes con vermú posterior. No es magia, son tus impuestos.

Para más inri, la renovación del Pacto incluye medidas sobre «violencia vicaria», otro concepto ideológico y acientífico, inventado por la psicóloga argentina Sonia Vaccaro, que sostiene que los hombres buscan hacer daño a las mujeres utilizando a sus hijos, y que jamás sucede a la inversa, a pesar de que la mayoría de filicidios los cometen las madres. Con arreglo a este análisis, el acuerdo contempla incluir como víctimas de violencia de género a «aquellos menores que son víctimas de violencia vicaria», es decir, a aquellos que hayan sido agredidos por el padre. Si te agrede la madre, aquí no importas.

«En cinco años volveremos a lamentarnos: la violencia contra la mujer habrá aumentado, así como la discriminación hacia los varones, y muchas personas se habrán lucrado gracias a convertir un drama en un negocio»

Más discriminación hacia el varón, más barbarie y más derecho penal de autor. En este sentido, la guinda al pastel es la inclusión de la «violencia económica», entendida de nuevo como una posibilidad unidireccional, y que supondrá que, en lo sucesivo, delitos como impago de pensiones, estafas, administración desleal o apropiación indebida tendrán una penalidad mayor si los comete un hombre.

Más diferencias legales entre hombre y mujer que se suman a las 509 que existen ya en España, muchas de las cuales provienen precisamente del pacto alcanzado por todos los partidos en 2017.

En definitiva, el nuevo Pacto de Estado contra la Violencia de Género supone más burocracia, más ideología, más gasto estatal en políticas fallidas, más invisibilización a las víctimas no aprovechables y más discriminación al varón. El negocio se mantiene por el interés de unos y el miedo de otros a que les llamen cosas feas en La Sexta. El simplismo y el bienquedar son cómodos, pero en cuestiones así cuestan vidas.

Dentro de cinco años volveremos a lamentarnos: la violencia contra la mujer habrá aumentado, así como la discriminación hacia los varones, y muchas personas se habrán lucrado gracias a convertir un drama en un negocio. Pero los malos (los negacionistas, machistas y fascistas) seremos, de nuevo, quienes tratamos de impedir todo aquello.

En Sumario de tarde: de la revelación de Puente al presunto caso de violencia vicaria en Almería


Irene Montero y Yolanda Díaz aprovechan el Día del Padre para hablar de violencia vicaria

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La exministra de Igualdad Irene Montero y la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, no han hecho referencia al Día del Padre, que se celebra el 19 de marzo en España, en sus redes sociales. Sin embargo, en una publicación en la red social X (antes Twitter), se han acordado de algunos hombres para cargar contra «los maltratadores, la violencia vicaria y la justicia patriarcal».

«Un maltratador nunca es un buen padre. Por eso, la ley de infancia obliga a suspender el régimen de visitas ante el más mínimo indicio de maltrato. Los jueces tienen que cumplir la ley para salvar vidas. Basta de justicia patriarcal», ha escrito Montero, recibiendo las críticas de otros usuarios que la han acusado de «querer mostrarnos su presunta superioridad moral» incluso en la celebración del día dedicada a los padres.

«Desde 2013 ha habido 54 menores asesinados por violencia vicaria. Cada muerte es un fracaso social. No son casos aislados. Hay que hacer más. Un maltratador nunca puede ser un buen padre», ha tuiteado Díaz en su cuenta de X, sin referencias a los millones de padres que este martes celebran San José.

El caso al que ambas se han referido es al presunto asesinato de dos niñas de dos y cuatro años por su padre en un cortijo entre los municipios Alboloduy y Gérgal (Almería) en la noche de este pasado domingo. Las menores estaban con él en virtud del régimen de visitas acordado por un juez, mientras que el progenitor, que se suicidó posteriormente, estaba a la espera de juicio, señalado para el 10 de abril, acusado de malos tratos y de amenazas a la madre de las pequeñas.

El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha asegurado que, debido a los malos tratos, el juzgado había dictado orden de alejamiento respecto de su pareja y madre de las pequeñas de 500 metros y había ordenado la colocación de una pulsera de seguridad al presunto agresor «para evitar» el «contacto» con la mujer.

Críticas en redes sociales

El aluvión de críticas a Montero y Díaz no se ha hecho esperar. La filósofa y escritora Mariona Gúmpert ha acusado a la vicepresidenta de mentir por destacar que estos sucesos no son aislados: «En nueve años, 54 menores asesinados. Es muy bobo decir que no son casos aislados. DEP esos pobres niños».

https://twitter.com/MarionaGumpert/status/1770044931521802565

A Alberto Bonilla, secretario nacional de Comunicación de Ciudadanos, también le ha sorprendido el alegato de la Yolanda Díaz por el momento elegido para condenar el nuevo caso de violencia vicaria producido ayer lunes: «Ha considerado oportuno hoy, Día del Padre, señalar 54 asesinatos (condenables) de menores a manos de sus padres en vez de felicitar al 99,999999999% de buenos padres en España que cuidan de sus familias», ha concluido, destacando que algunos miembros del Gobierno no son capaces de estar un día sin colar su «mercancía podrida».

La prosa sin domesticar de Ariana Harwicz

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La escritura de Ariana Harwicz se asemeja a un potro salvaje, no hay camino o rienda que puedan doblegarla, se alza como una voz autónoma recién inventada para la ocasión que nace invadida por la rabia y una vitalidad que el resto entendemos como bestial. El mundo pasa a una velocidad de vértigo y, sin embargo, el lector asiduo de Harwicz comprobará que su prosa sigue sin domesticar en la última entrega, Perder el juicio (Anagrama, 2024), novela en la que seguimos las desventuras de una madre sin la custodia que secuestra a sus dos hijos después de incendiar el piso del exmarido. La escritora argentina afincada en la campiña francesa siempre ha elegido personajes en los límites, desde personas con trastornos mentales severos hasta pervertidos sexuales. Aquí el inicio de la narración nos puede remitir a Juana Ribas y otros casos de madres que cruzan la línea del delito. Y es que esa es la tesis con la que trabaja Harwicz, que todos estamos a un volantazo o mal giro de convertirnos en criminales.

Amor y violencia vicaria son sinónimos en la dura trama, sin matices; vivir día a día como madre es una lucha de expectativas propias y ajenas; la pasión está a un paso de la asfixia. Con todos estos elementos construye Harwicz algo parecido a una road movie, en la que sigue predominando el lenguaje propio que inventa pero que podemos verlo aplicado a una trama con mucha más acción que las novelas contenidas en Trilogía de la pasión (Anagrama, 2022), saga con la que se dio a conocer en nuestro idioma y en inglés, repleta también de mujeres cuyo deseo era pura destrucción.

Acudió a Barcelona para presentar su libro en la librería Lata Peinada y pudimos hablar un rato antes. Le pregunté si la idea de la novela nació mirando algún caso por la televisión, pero sin embargo la inspiración provino de la experiencia propia: «La idea nació de haber conocido empíricamente un largo juicio, una especie de intromisión en una vida judicial, que, como cualquiera puede saber si lo vivió, es como entrar en una secta, en un submundo, como una tribu, entras en otra lógica, incluso lingüística, de discurso. Al yo vivir una experiencia judicial en Francia como extranjera, y el personaje de la novela es extranjero, conocí los tribunales por dentro, las apelaciones, el léxico de los abogados. Así nació esta historia de guerra de un matrimonio».

Por supuesto resulta interesante saber cómo construye ese nuevo lenguaje a partir de la experiencia judicial: «A partir del lenguaje impostado de la justicia surge inventar la lengua de la novela. Fue difícil de escribir porque fue difícil no tomar partido por uno de los personajes, no caer en esta demagogia que detesto. Lo escribí como diálogo y después lo adapté a la forma que tiene de prosa. Lo más difícil fue no tomar partido y dejar a los dos personajes ir derribando cada vez sus límites morales. Para eso era necesario una lengua que saliera de los radares de lo convencional».

Añade sobre la moral convencional: «No es una novela muerta porque salta el cerco de las zonas domesticadas e indaga en zonas amorales. Fíjate en las cosas que le dicen: ella le agradece ser violada porque le ha permitido tener hijos, los dos hablan de deshacerse de los hijos y después dicen que es lo que más aman, están todo el tiempo yendo más allá de lo que la moral les propone, eso tiene que ver con la lengua».

La autora argentina actualmente vive en Francia, donde tuvo problemas con la justicia que inspiraron la novela. | Bénédicte Roscot

Escribir sin miedo

La cultura de la cancelación es otro gran tema contra el que ha escrito Harwicz. A continuación un modo externo y otro interno de hacerle frente: «El año pasado saqué un libro que me gusta mucho como quedó que se llama El ruido de una época. Es un libro que con aforismos y tweets trata nuestra época, como todos estamos amenazados de cancelación, de muerte social, y está novela no está por esa obsesión, se sitúa al borde del ruido de la época. Me preocupa convertirme en un soldado de mi época, de la manera más respetuosa posible trato de decir siempre lo que pienso, aún en territorios enemigos y hostiles».

Hace años Harwicz me dijo en una entrevista que para escribir hay que ser un paria, algo que ratifica años más tarde: «Para escribir lo más interesante es estar en una posición como ha estado Thomas Bernhard respecto a su país, Austria, como ha estado Kafka respecto a su lengua. Estar en una condición de desclasado, de paria, de algún modo marginal, para poder mirar las cosas sin miedo. Una mirada criminal, que se posicione por fuera de la barrera de la moral, ese estar fuera del juego es necesario para mi».

La maternidad es un tema literariamente en auge, sin embargo la madre que presenta en la novela no es ni divertida ni un modelo a seguir: «A ratos parece como si la palabra madre le fuera extranjera. Pareciera que ella busca una supramaternidad como si fuera algo a llegar, un ideal de llegar a ser lo que se es, es un poco lo que pasa en la vida, lo que pasa es que es un tabú. Te dicen sos madre pero puede haber un desfase entre la biología y los tiempos sociales. Esa mujer lucha por ser madre y la sociedad le hace creer que no está capacitada. Todas las identidades están puestas en un orden de falsedad, como si nadie pudiera cumplir el rol que debe cumplir».

Finalmente, a raíz del secuestro en su novela ambos comentamos que estos días se habla de violencia vicaria en los telediarios: «Hablar de la violencia vicaria explotó. Antes estaba más escondida, eran casos de familias borderline, y ahora toca casos de familias pretendidamente normales, con dinero, con buenas posiciones sociales, profesionales. Por ahí ves las fotos en redes vacacionando y tres días después los matan. Hablar de ello es un modo de iluminar la violencia de las relaciones parentales en nuestra sociedad, algo pasa, es un síntoma».

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En Sumario de tarde: del reconocimiento de Palestina a Otegi y un asesinato de ETA en 1980

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Sánchez: «España está preparada para reconocer el Estado palestino»; Bildu ganaría las elecciones vascas con una ligera ventaja sobre el PNV, según el CIS; la Guardia Civil descubre que Otegi dio información a ETA para matar a un empresario; y un hombre mata presuntamente a su mujer e hijos y luego se suicida en El Prat de Llobregat.

Todo esto se lo contamos en una nueva edición de Sumario de tarde, el podcast diario de THE OBJECTIVE.

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La escritura de Ariana Harwicz se asemeja a un potro salvaje, no hay camino o rienda que puedan doblegarla, se alza como una voz autónoma recién inventada para la ocasión que nace invadida por la rabia y una vitalidad que el resto entendemos como bestial. El mundo pasa a una velocidad de vértigo y, sin embargo, el lector asiduo de Harwicz comprobará que su prosa sigue sin domesticar en la última entrega, Perder el juicio (Anagrama, 2024), novela en la que seguimos las desventuras de una madre sin la custodia que secuestra a sus dos hijos después de incendiar el piso del exmarido. La escritora argentina afincada en la campiña francesa siempre ha elegido personajes en los límites, desde personas con trastornos mentales severos hasta pervertidos sexuales. Aquí el inicio de la narración nos puede remitir a Juana Ribas y otros casos de madres que cruzan la línea del delito. Y es que esa es la tesis con la que trabaja Harwicz, que todos estamos a un volantazo o mal giro de convertirnos en criminales.

Amor y violencia vicaria son sinónimos en la dura trama, sin matices; vivir día a día como madre es una lucha de expectativas propias y ajenas; la pasión está a un paso de la asfixia. Con todos estos elementos construye Harwicz algo parecido a una road movie, en la que sigue predominando el lenguaje propio que inventa pero que podemos verlo aplicado a una trama con mucha más acción que las novelas contenidas en Trilogía de la pasión (Anagrama, 2022), saga con la que se dio a conocer en nuestro idioma y en inglés, repleta también de mujeres cuyo deseo era pura destrucción.

Acudió a Barcelona para presentar su libro en la librería Lata Peinada y pudimos hablar un rato antes. Le pregunté si la idea de la novela nació mirando algún caso por la televisión, pero sin embargo la inspiración provino de la experiencia propia: «La idea nació de haber conocido empíricamente un largo juicio, una especie de intromisión en una vida judicial, que, como cualquiera puede saber si lo vivió, es como entrar en una secta, en un submundo, como una tribu, entras en otra lógica, incluso lingüística, de discurso. Al yo vivir una experiencia judicial en Francia como extranjera, y el personaje de la novela es extranjero, conocí los tribunales por dentro, las apelaciones, el léxico de los abogados. Así nació esta historia de guerra de un matrimonio».

Por supuesto resulta interesante saber cómo construye ese nuevo lenguaje a partir de la experiencia judicial: «A partir del lenguaje impostado de la justicia surge inventar la lengua de la novela. Fue difícil de escribir porque fue difícil no tomar partido por uno de los personajes, no caer en esta demagogia que detesto. Lo escribí como diálogo y después lo adapté a la forma que tiene de prosa. Lo más difícil fue no tomar partido y dejar a los dos personajes ir derribando cada vez sus límites morales. Para eso era necesario una lengua que saliera de los radares de lo convencional».

Añade sobre la moral convencional: «No es una novela muerta porque salta el cerco de las zonas domesticadas e indaga en zonas amorales. Fíjate en las cosas que le dicen: ella le agradece ser violada porque le ha permitido tener hijos, los dos hablan de deshacerse de los hijos y después dicen que es lo que más aman, están todo el tiempo yendo más allá de lo que la moral les propone, eso tiene que ver con la lengua».

La autora argentina actualmente vive en Francia, donde tuvo problemas con la justicia que inspiraron la novela. | Bénédicte Roscot

Escribir sin miedo

La cultura de la cancelación es otro gran tema contra el que ha escrito Harwicz. A continuación un modo externo y otro interno de hacerle frente: «El año pasado saqué un libro que me gusta mucho como quedó que se llama El ruido de una época. Es un libro que con aforismos y tweets trata nuestra época, como todos estamos amenazados de cancelación, de muerte social, y está novela no está por esa obsesión, se sitúa al borde del ruido de la época. Me preocupa convertirme en un soldado de mi época, de la manera más respetuosa posible trato de decir siempre lo que pienso, aún en territorios enemigos y hostiles».

Hace años Harwicz me dijo en una entrevista que para escribir hay que ser un paria, algo que ratifica años más tarde: «Para escribir lo más interesante es estar en una posición como ha estado Thomas Bernhard respecto a su país, Austria, como ha estado Kafka respecto a su lengua. Estar en una condición de desclasado, de paria, de algún modo marginal, para poder mirar las cosas sin miedo. Una mirada criminal, que se posicione por fuera de la barrera de la moral, ese estar fuera del juego es necesario para mi».

La maternidad es un tema literariamente en auge, sin embargo la madre que presenta en la novela no es ni divertida ni un modelo a seguir: «A ratos parece como si la palabra madre le fuera extranjera. Pareciera que ella busca una supramaternidad como si fuera algo a llegar, un ideal de llegar a ser lo que se es, es un poco lo que pasa en la vida, lo que pasa es que es un tabú. Te dicen sos madre pero puede haber un desfase entre la biología y los tiempos sociales. Esa mujer lucha por ser madre y la sociedad le hace creer que no está capacitada. Todas las identidades están puestas en un orden de falsedad, como si nadie pudiera cumplir el rol que debe cumplir».

Finalmente, a raíz del secuestro en su novela ambos comentamos que estos días se habla de violencia vicaria en los telediarios: «Hablar de la violencia vicaria explotó. Antes estaba más escondida, eran casos de familias borderline, y ahora toca casos de familias pretendidamente normales, con dinero, con buenas posiciones sociales, profesionales. Por ahí ves las fotos en redes vacacionando y tres días después los matan. Hablar de ello es un modo de iluminar la violencia de las relaciones parentales en nuestra sociedad, algo pasa, es un síntoma».

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La ministra Sira Rego solo condena los infanticidios cuando los comete el padre

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La ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, acostumbra a condenar los infanticidios en la red social X, pero solo los cometidos por el padre. En lo que va de año, Rego únicamente ha lamentado los asesinatos de seis niños, obviando convenientemente los cometidos por la madre o por una persona ajena a la familia, que son los que no pueden ser atribuidos a la «violencia vicaria», que es la explicación que la mandataria de Sumar ofrece a cada filicidio paterno.

Este es un concepto inventado por la psicóloga argentina Sonia Vaccaro y asumido por el Gobierno durante la etapa de Irene Montero como ministra de Igualdad. Sostiene que detrás del filicidio paterno está la voluntad de dañar a la madre. Los expertos no lo comparten por ser unidireccional (del varón a la hembra), acientífico (reduce todos los casos a una única causa) y porque quita el foco de la verdadera víctima, el niño, para ponerlo sobre la mujer. No en vano, este año se han producido más de 20 filicidios, pero solo nueve han sido cometidos por el padre.

Todos los mensajes de la ministra Sira Rego condenando infanticidios en X.

En estos casos se ha fijado exclusivamente Sira Rego cuando ha condenado la violencia contra la infancia. Así lo hizo en sendos mensajes el 9 de enero, el 18 de marzo, el 4 de abril y el pasado 17 de agosto. Todos ellos incluían la etiqueta #ViolenciaVicaria, y en uno de ellos habló de «terrorismo machista» para referirse a un doble infanticidio. El último refería a un hombre que ha asesinado a su hija de 17 años y ha herido a su mujer tras dispararles en la localidad toledana de Otero.

Silencio selectivo

Por el contrario, jamás se ha pronunciado cuando la victimaria es la madre, y eso que ha habido casos terribles, como el que se produjo en Valencia de Don Juan (León) el 28 de mayo, cuando una joven de 18 años fue detenida después de que la Policía encontrara a su bebé muerto en el interior de un armario. Este había nacido el día anterior, pero la joven trató de desprenderse de él: acudió a un centro sanitario debido a que sufría una fuerte hemorragia y el médico que la atendió la vinculó con un parto, que la joven negó, por lo que él avisó a los agentes.

Pero hay más casos que son obviados por el Gobierno y la ministra. Entre ellos, el de la madre que asfixió a su bebé de ocho meses en Zaragoza el pasado 25 de febrero o el de la mujer que degolló tras nacer a su hijo en Gandía (Valencia). El más reciente, este pasado sábado, fue el descubrimiento por parte de un padre de su hijo muerto en el interior de una bolsa en su vivienda de Calviá (Mallorca).

El crimen de Mocejón

La ministra de Sumar ha vuelto a guardar un llamativo silencio con motivo del asesinato a puñaladas de un niño de 11 años en Mocejón, Toledo. El crimen, que ha conmocionado a España, no ha consternado a Sira Rego como sí lo hicieron otros infanticidios, y en esta ocasión ha tardado más de dos días en solidarizarse con la familia de Mateo, a la que ha querido transmitir públicamente sus «condolencias, solidaridad y respeto», así como «el reconocimiento a su serenidad».

https://twitter.com/sirarego/status/1825838238117839287

El mensaje le ha merecido las críticas de los usuarios de X, que le han reprochado la demora, atribuyéndola a la posibilidad de que el criminal fuese extranjero. Y es que hasta que no se ha conocido que era español, el Ejecutivo ha mantenido un prolongado silencio prudencial, que fue roto finalmente por el presidente Pedro Sánchez para loar la labor de los agentes de la Guardia Civil. Una prudencia llamativa si se tiene en cuenta la premura con la que los progresistas se han lanzado a condenar episodios de las llamadas violencia «machista» y/o «vicaria».

Juana Rivas presenta una denuncia contra su exmarido por violencia vicaria internacional

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El equipo jurídico de Juana Rivas ha presentado una denuncia por violencia vicaria internacional contra su expareja, el italiano Francesco Arcuri, la primera de estas características que se examinará en España y en la que se relatan más de ocho años de maltrato.

La denuncia, de 22 páginas y a la que ha tenido acceso EFE, narra una serie de episodios de violencia contra esta vecina de Maracena (Granada) y sus dos hijos, uno aún menor de edad, y presenta a su expareja como un maltratador.

Según Aránguez Abogados, que representa a Juana Rivas, se trata de la primera denuncia por violencia de género vicaria internacional que examinarán los tribunales españoles y busca así que el debate sobre los ocho años previos de denuncias llegue al Tribunal Supremo.

Esta nueva denuncia se suma a las tres formalizadas desde el pasado diciembre y archivadas por los juzgados de Violencia sobre la Mujer 2 de Granada y Málaga y se produce mientras el menor de los hijos de Rivas y Arcuri continúa en España por las medidas cautelares aprobadas por un juzgado instructor en funciones de guardia.


Un año sin Anna y Olivia: el crimen atroz que conmocionó a todo un país

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Hace exactamente un año, el 27 de abril de 2021, se produjo en Tenerife un crimen atroz que conmocionó a la sociedad española, el de dos niñas, Anna y Olivia, de seis y un año de edad, a manos de su propio padre.

Todo sucedió el mismo día: la supuesta desaparición de los tres y el asesinato de las niñas y el posterior suicidio del progenitor, pero hasta que no fue hallado el cuerpo de Olivia en el fondo del mar transcurrió mes y medio de angustia y desesperación de una madre, y de una búsqueda sin descanso por tierra, mar y aire.

Varias teorías circularon en torno al caso, la más recurrente, que el padre se las llevó en barco a América o a África y, de hecho, el juzgado decretó una orden de búsqueda internacional del padre.

Tomás Gimeno debía entregar a las pequeñas aquel 27 de abril tras pasar la tarde con ellas, con arreglo al régimen de visitas que había acordado con su expareja. Por teléfono, excusó su retraso en que estaba cenando con las niñas, cuando en realidad estaba perpetrando un plan preconcebido: asesinar a sus propias hijas y arrojarlas al mar antes de desaparecer sin dejar rastro.

Según la tesis de una de las juezas que instruyó la causa, lo hizo para causarle a su expareja «el mayor dolor», dejándola de por vida con la incertidumbre sobre «la suerte o destino» que habían sufrido las pequeñas. Un caso de violencia vicaria de manual.

La muerte de las niñas fue violenta, compatible, según la autopsia, con una asfixia mecánica por sofocación, y la causa inmediata o última, un edema agudo de pulmón.

La data de la muerte de ambas queda fijada entre las 19.54 y las 21.00 horas del 27 de abril de 2021. En ese intervalo horario, según la reconstrucción de los hechos por parte de la Guardia Civil, padre e hijas estaban en la casa familiar de Igueste de Candelaria.

La sucesión de los hechos

El auto de sobreseimiento detalla que Tomás Gimeno llevó aquella tarde a su hija mayor a clases de tenis y fue con la pequeña a visitar a sus padres; luego se las llevó a casa y allí las mató.

Entre medias, dejó a su pareja de entonces un sobre con dinero y una carta en la que le decía que no lo abriera hasta la medianoche. Ella desobedeció, pero el mensaje de despedida que leyó no la alarmó lo suficiente.

Luego, con el cadáver de las niñas en el maletero, Gimeno regresó a casa de sus padres y dejó en el jardín a su perro, dos tarjetas de crédito y dos juegos de llaves de un coche; y desde allí se dirigió a la Marina de Tenerife, donde tenía amarrado un barco de recreo. Horas antes había estado probando el motor.

El vigilante de la Marina vio, y las cámaras de seguridad registraron imágenes, cómo Gimeno descargó en el barco cuatro bultos, entre ellos las bolsas de pádel donde supuestamente estaban los cadáveres de Anna y Olivia.

Se hizo a la mar y en la bocana del puerto de Santa Cruz arrojó las bolsas con los cuerpos de sus hijas. Ya en ese momento había comunicado por teléfono a la madre que no volvería a verlas ni a él tampoco.

Cuando regresaba a puerto, le interceptó una patrulla de la Guardia Civil por incumplir el toque de queda de la pandemia de covid-19. Revisaron el barco y no vieron nada extraño.

Gimeno cogió su coche y fue a una gasolinera a por tabaco y un cargador para el móvil, porque se había quedado sin batería, y tras intercambiar unas palabras con el vigilante volvió al mar. Fue la última vez que le vieron con vida.

Se despidió por teléfono de varios allegados mientras se dirigía hacia las inmediaciones del Puertito de Güímar, donde fue localizada su embarcación y donde supuestamente se arrojó al fondo del mar.

Una búsqueda larga y agónica

Gracias al seguimiento de la geolocalización del móvil de Tomás Gimeno se pudo acotar la zona de la búsqueda de las dos niñas en el fondo del mar, en la que participó el buque oceanográfico Ángeles Alvariño, y también del padre.

Solo pudieron encontrar a la niña mayor pero en todo caso resultó un hito, dada la profundidad del océano a escasos metros de la costa y la irregularidad de los fondos marinos en Canarias: el IEO cartografió un área de 250 kilómetros cuadrados entre aproximadamente 100 y 2.000 metros de profundidad.

El jefe de la unidad de buques del IEO, Pablo Carrera, señala a Efe que el gran artífice de ese hito fue la Guardia Civil, cuya labor ha sido «de sacarse el sombrero».

«Sin sus datos tan precisos no hubiésemos hecho nada. Nosotros les ayudamos corroborando cosas», apunta Carrera. Esas «cosas» son los datos que obtuvo la Guardia Civil del geoposicionamiento del teléfono de Tomás Gimeno y del ‘tracking’ o seguimiento en tiempo real de su embarcación de recreo, el ‘Esquilón’.

La tripulación del buque oceanográfico Ángeles Alvariño se ciñó al área definida por la investigación policial respecto a los recorridos que hizo el presunto filicida durante sus dos salidas al mar, y fue allí donde buscó «con especial énfasis».

«Esa fue la gran ayuda. Sin esa información habría sido como buscar una aguja en un pajar», admite. Pablo Carrera valora también los múltiples reconocimientos recibidos por el IEO por su labor en este caso, sobre todo el de la madre de las niñas.

«Es un factor que, al final, compensa con creces todo el esfuerzo que se hace», apunta, si bien insiste en que «la profesionalidad» de la Guardia Civil fue «lo que más contribuyó a que el caso se esclareciese. Nosotros pusimos nuestro saber hacer».

España autoriza por primera vez cambiar los apellidos de una víctima de violencia vicaria

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El Ministerio de Justicia ha aceptado la petición de la madre del niño de dos años asesinado por su padre en Barcelona en agosto del año pasado, que pidió cambiar los apellidos del menor para que no llevara el paterno.

Lo han explicado en un comunicado este miércoles las abogadas Carla Vall y Marta Ariste, que representan a la madre del niño.

Han detallado que la orden ministerial autoriza el cambio de apellidos «por razones excepcionales y con la urgencia que exige una reparación inmediata» y que la decisión se toma en base de la nueva redacción de la Ley del Registro Civil de acuerdo a la Ley de Protección Integral Contra la Violencia de Género.

Las abogadas han lamentado que tras el crimen se encontraron «con un vacío legal, donde se permitía el cambio de apellidos en vida pero no ‘postmortem’», y han celebrado la autorización como una medida pionera de justicia restaurativa.

«Seguimos exigiendo un cambio legislativo para que este cambio de apellidos deje de ser un procedimiento excepcional, y que pase a ser regulado para poder tramitarse por las vías de urgencia», han añadido las abogadas, que han reclamado que el cambio pueda hacerse de manera inmediata después de la muerte para poder celebrar el funeral con los nuevos apellidos.

El niño fue asesinado el verano pasado por su padre, que después se suicidó, en un hotel de Barcelona, y ya entonces las abogadas de la madre reclamaron cambios legislativos que permitan usar la vía de urgencia para cambiar los apellidos en víctimas de violencia vicaria.

La Fiscalía propone que los juzgados de género diriman también sobre herencias

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La Fiscalía tiene un plan. Quiere reformar la Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ) para que los juzgados especializados en violencia de género concentren todos los procedimientos derivados de la denominada violencia vicaria, aquella que ejerce un progenitor sobre sus hijos para causar daño a su pareja. La intención es que estos tribunales especializados no solo diriman procedimientos penales, sino que también resuelvan herencias y la extinción de responsabilidades criminales si muere del agresor.

El Ministerio Público sugiere en su Memoria de 2022 que se modifique el artículo 87 de la LOPJ en cuanto a las competencias de los juzgados de violencia de género «para que sean estos juzgados especializados los competentes para conocer de los procedimientos hereditarios cuando el hecho causante sea la violencia vicaria, así como los procedimientos relativos al ejercicio de la acción civil que corresponda por la extinción de responsabilidad criminal por muerte del culpable contra sus herederos».

De esta forma, sostiene la Fiscalía, la mujer que ha sido víctima de violencia vicaria podrá ejercer ante estos juzgados especializados «sus derechos hereditarios y el ejercicio de la acción civil que proceda, en su caso, contra los herederos del asesino cuando este se ha suicidado».

Víctimas de violencia vicaria

Desde 2007, y según los datos de los que dispone THE OBJECTIVE, han existido 50 filicidios en España. Uno de los casos más mediáticos es el de Tomás Gimeno, que acabó con la vida de sus hijas Anna y Olivia el 27 de abril de 2021, la tarde en la que debía devolverlas a su expareja. Tras un mes y medio de búsqueda sin descanso, las autoridades hallaron el cuerpo de Olivia en el fondo del mar. Su progenitor se suicidó con ellas.

Las madres han cometido 26 asesinatos de este tipo, mientras que los padres han acabado con la vida de 24 de sus descendientes. Los expertos sostiene que la reforma de la LOPJ que plantea la Fiscalía supone que, en los casos de que el agresor mate a los hijos de la víctima o hijos comunes, cuando este fallezca, se respete el derecho hereditario de la madre que ha perdido a sus descendientes.

En caso de que el agresor se suicide y no se le pueda reclamar responsabilidad civil, especifican los expertos, servirá para que la madre pueda hacerlo. Igual que los pleitos por herencias, que ahora recaen en los juzgados de primera instancia y no en los especializados de violencia de género, afirma Luis Romero, de Romero Abogados.

La violencia vicaria es aquella que ejerce un varón contra una mujer, explica Alfredo Arrién, penalista en Paredes & Asociados. Por tanto, es unidireccional. Cuando sufren malos tratos físicos o psicológicos por parte de su pareja o expareja, los asuntos suele dirimirse por lo general a través de los juzgados especializados de la violencia de género. Pero no siempre es así.

Responsabilidades criminales

El juez inmerso un procedimiento civil está provisto de instrumentos para reaccionar ante supuestos de violencia de género, pudiendo adoptar medidas de protección de las víctimas y de sus hijos. Cuando existe comisión de un acto de ese tipo debe inhibirse a favor de los juzgados especializados. «Es lo que se llama vis atractiva, una figura jurídica que provoca que este sea el asunto predominante y los demás queden supeditados», explica Arrién.

No obstante, hay casos que mantienen su recorrido por la vía civil, como aquellos que están relacionados con la herencia o la extinción de responsabilidades criminales si muere del agresor. La Fiscalía lo que pide es reformar la LOPJ para que los juzgados especializados concentre todos los procesos a quienes son o han sido víctimas de la violencia vicaria.

Arrién reconoce que se trata de pura lógica. «No se ha planteado antes porque no hay muchos casos y, hasta ahora, se estaban resolviendo sin ningún problema por otra vía. Tener que cambiar de jurisdicción cuando las medidas paterno-filiales las ha llevado un juzgado de violencia de género y el procedimiento ha desembocado en un fallecimiento es un despropósito».

El fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, reconoció el pasado jueves, en la apertura del año judicial, que el Ministerio Público está «abierto a cambios y a asumir nuevos retos y responsabilidades». Esta propuesta no es la única que incluye en su Memoria de 2022. El órgano también plantea en el texto, de casi 1.500 páginas, que se reformen las competencias de la Audiencia Nacional para que se haga cargo de la lucha contra el crimen organizado.

Cataluña solo indemnizó al 1,3% de mujeres víctimas de violencia de género de 2015 a 2019

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Cataluña indemnizó a 91 mujeres víctimas de violencia de género de 2015 a 2019 de un total de 7.000 casos que acabaron en sentencias condenatorias en los juzgados de la región. Pese a que el Gobierno de la Generalitat mantiene desde hace años años como una de sus prioridades ayudar a las mujeres y huérfanos de este tipo de violencia, se trata solo del 1,3% de víctimas que tenían derecho a estas indemnizaciones.

Así lo reconoce el Govern en su nueva ley 10/2023, del 7 de agosto, y publicada en el Boletín Oficial del Estado el pasado 31 de agosto, cuando reconoce la insuficiencia del alcance de las ayudas del texto legal anterior: «En efecto, a pesar de que la Ley 5/2008 establece que todas las mujeres víctimas de violencia machista que sufran secuelas, lesiones corporales o daños en la salud física o psíquica de carácter grave tienen derecho a percibir del Gobierno una indemnización, y que, entre 2015 y 2019, Cataluña registró más de siete mil sentencias condenatorias por violencia machista, solo noventa y una mujeres pudieron acceder a estas ayudas. Asimismo, de los nueve feminicidios registrados en 2019, solo siete huérfanos de mujeres asesinadas por violencia machista pudieron acceder a la ayuda a la que tienen derecho por ley».

Por lo que respecta a la red de atención y recuperación integral de las mujeres que sufren este tipo de violencia, solo llegaba en 2019 a una de cada diez mujeres que se estimaba que eran víctimas. Según explican en el preámbulo de la nueva norma, «este porcentaje aproximado se distribuye entre las atendidas por los servicios de intervención especializada en violencia machista y las que reciben asistencia en los servicios de información y atención a las mujeres».

Además todas las mujeres «tienen derecho a beneficiarse de las reparaciones destinadas a erradicar las causas de cualquier tipo de violencia machista» aunque no hayan denunciado las agresiones o no recurren a los recursos existentes en esta red.

Mejorar el acceso a las ayudas

La nueva ley incrementa la cuantía de las indemnizaciones y pretende facilitar su acceso a las víctimas. En el caso de la indemnización para hijos e hijas de mujeres asesinadas por violencia machista, se dobla su importe, que pasa de seis veces el valor mensual del indicador de renta de suficiencia de Cataluña, a doce veces dicho valor,«para que sus beneficiarios puedan afrontar el futuro con posibilidades reales de vivir con dignidad», según reza la ley en su preámbulo.

La norma recoge que «uno de los principales impedimentos para el acceso a las indemnizaciones es la falta de reconocimiento de las secuelas de la violencia machista en las sentencias judiciales, que no suelen mencionarlas». También incluye la posibilidad de suspender cautelarmente el pago de la indemnización de los hijos e hijas menores de edad hasta que no cumplan los dieciocho años, y la de suspender su pago en el caso de que la persona que ejerza su tutela tenga la condición de investigado, acusado o
condenado por la muerte de la mujer víctima de violencia de género. Si la víctima de violencia machista es menor de edad, la indemnización económica no puede ser administrada por el autor o el inductor de la violencia.

Violencia vicaria

En la misma línea, las mujeres cuyo hijo o hija ha fallecido en el marco de la llamada violencia vicaria tienen derecho a percibir del Gobierno, en un pago único, una indemnización. Todas las indemnizaciones establecidas por esta ley son compatibles con la percepción de otras indemnizaciones que, por otros motivos se establezcan en sentencia judicial derivada de los daños ocasionados por el fallecimiento de la víctima de violencia machista o de otras prestaciones económicas, públicas o privadas, que
legalmente puedan corresponder a los beneficiarios.

La indemnización económica puede solicitarse en el período de cinco años desde la acreditación de la situación de violencia y se otorga sin que sea necesaria la existencia de sentencia judicial firme. Las cantidades percibidas a consecuencia de las
indemnizaciones están exentas de cualquier impuesto, directo o indirecto.

Los indicios apuntalan la tesis de que el padre de Barcelona asesinó a sus hijos y se suicidó

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Las primeras investigaciones policiales apuntan a que el padre de los dos niños hallados muertos ayer por inhalación de gas en un piso de Barcelona decidió acabar con su vida y suicidarse cuando debería haberlos devuelto a su madre tras las fiestas navideñas, en lo que se perfila como un posible caso de violencia vicaria.

Esa es la principal hipótesis en la que trabajan los Mossos d’Esquadra, según fuentes de la policía catalana consultadas por EFE, que precisan que la investigación será clave determinar si el propósito del padre era hacer daño a la madre de los niños, de quien estaba separado, para confirmar si se trata de violencia vicaria. Según fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), no constan denuncias previas por violencia machista contra el hombre fallecido por parte de la madre de los dos menores, que tenían 7 y 10 años.

Los pequeños habían pasado con su padre parte de las vacaciones navideñas pero este no los llevó ayer al colegio ni los entregó a su madre, sin darle ningún tipo de explicación, por lo que la mujer presentó una denuncia ante los Mossos d’Esquadra hacia las cinco y media de la tarde.

Ante estos hechos, una comitiva de Mossos acudió al domicilio del hombre, situado en Passeig Universal de la capital catalana, en el distrito barcelonés de Horta-Guinardó, y activó al cuerpo de Bomberos de Barcelona, cuyos efectivos accedieron a su interior a través de una ventana. Una vez dentro del inmueble, que desprendía un fuerte olor a gas similar al monóxido de carbono, hallaron los tres cadáveres.

De acuerdo con las primeras investigaciones y la inspección llevada a cabo en el lugar del suceso, el padre de los niños dejó abierta una válvula para provocar la acumulación de gas que acabó con su vida y la de sus hijos por inhalación de monóxido de carbono, aunque se está a la espera de la autopsia para determinar con exactitud las causas de las muertes. El juzgado de Instrucción número 26 de Barcelona, en funciones de guardia de incidencias, se ha hecho cargo del caso, que está bajo secreto de actuaciones.

Hasta el lugar de los hechos se desplazaron cinco dotaciones de los Mossos d’Esquadra, entre ellas, los equipos de investigadores y la Policía Científica, para recoger el máximo de indicios que permitan esclarecer lo sucedido. Asimismo, al lugar de los hechos se desplazaron también cuatro unidades de apoyo avanzado y un equipo de psicólogos del Sistema de Emergencias Médicas (SEM), dos dotaciones de los Bomberos y dos de la Guardia Urbana.

De hecho, tanto la madre de los menores fallecidos como la abuela fueron trasladados a un centro sanitario debido a la fuerte conmoción que sufrieron a raíz del suceso. Las muertes de los dos niños han dejado consternados a los vecinos del inmueble, que los habían visto jugar a menudo en el patio, han explicado en declaraciones a EFE Televisión.

A ello se suma el temor de lo que podría haber pasado de haberse propagado el gas por el resto del inmueble: «cualquier chispa podría haber hecho saltar el edificio entero», apunta una de las vecinas de la finca. «El olor lo empezamos a notar cuando los bomberos entraron», explica Fina, una vecina del inmueble, y añade que «podrían haber ocurrido más desgracias en el edificio» por la concentración de gas en los bajos

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