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La Fiscalía propone que los juzgados de género diriman también sobre herencias

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La Fiscalía tiene un plan. Quiere reformar la Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ) para que los juzgados especializados en violencia de género concentren todos los procedimientos derivados de la denominada violencia vicaria, aquella que ejerce un progenitor sobre sus hijos para causar daño a su pareja. La intención es que estos tribunales especializados no solo diriman procedimientos penales, sino que también resuelvan herencias y la extinción de responsabilidades criminales si muere del agresor.

El Ministerio Público sugiere en su Memoria de 2022 que se modifique el artículo 87 de la LOPJ en cuanto a las competencias de los juzgados de violencia de género «para que sean estos juzgados especializados los competentes para conocer de los procedimientos hereditarios cuando el hecho causante sea la violencia vicaria, así como los procedimientos relativos al ejercicio de la acción civil que corresponda por la extinción de responsabilidad criminal por muerte del culpable contra sus herederos».

De esta forma, sostiene la Fiscalía, la mujer que ha sido víctima de violencia vicaria podrá ejercer ante estos juzgados especializados «sus derechos hereditarios y el ejercicio de la acción civil que proceda, en su caso, contra los herederos del asesino cuando este se ha suicidado».

Víctimas de violencia vicaria

Desde 2007, y según los datos de los que dispone THE OBJECTIVE, han existido 50 filicidios en España. Uno de los casos más mediáticos es el de Tomás Gimeno, que acabó con la vida de sus hijas Anna y Olivia el 27 de abril de 2021, la tarde en la que debía devolverlas a su expareja. Tras un mes y medio de búsqueda sin descanso, las autoridades hallaron el cuerpo de Olivia en el fondo del mar. Su progenitor se suicidó con ellas.

Las madres han cometido 26 asesinatos de este tipo, mientras que los padres han acabado con la vida de 24 de sus descendientes. Los expertos sostiene que la reforma de la LOPJ que plantea la Fiscalía supone que, en los casos de que el agresor mate a los hijos de la víctima o hijos comunes, cuando este fallezca, se respete el derecho hereditario de la madre que ha perdido a sus descendientes.

En caso de que el agresor se suicide y no se le pueda reclamar responsabilidad civil, especifican los expertos, servirá para que la madre pueda hacerlo. Igual que los pleitos por herencias, que ahora recaen en los juzgados de primera instancia y no en los especializados de violencia de género, afirma Luis Romero, de Romero Abogados.

La violencia vicaria es aquella que ejerce un varón contra una mujer, explica Alfredo Arrién, penalista en Paredes & Asociados. Por tanto, es unidireccional. Cuando sufren malos tratos físicos o psicológicos por parte de su pareja o expareja, los asuntos suele dirimirse por lo general a través de los juzgados especializados de la violencia de género. Pero no siempre es así.

Responsabilidades criminales

El juez inmerso un procedimiento civil está provisto de instrumentos para reaccionar ante supuestos de violencia de género, pudiendo adoptar medidas de protección de las víctimas y de sus hijos. Cuando existe comisión de un acto de ese tipo debe inhibirse a favor de los juzgados especializados. «Es lo que se llama vis atractiva, una figura jurídica que provoca que este sea el asunto predominante y los demás queden supeditados», explica Arrién.

No obstante, hay casos que mantienen su recorrido por la vía civil, como aquellos que están relacionados con la herencia o la extinción de responsabilidades criminales si muere del agresor. La Fiscalía lo que pide es reformar la LOPJ para que los juzgados especializados concentre todos los procesos a quienes son o han sido víctimas de la violencia vicaria.

Arrién reconoce que se trata de pura lógica. «No se ha planteado antes porque no hay muchos casos y, hasta ahora, se estaban resolviendo sin ningún problema por otra vía. Tener que cambiar de jurisdicción cuando las medidas paterno-filiales las ha llevado un juzgado de violencia de género y el procedimiento ha desembocado en un fallecimiento es un despropósito».

El fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, reconoció el pasado jueves, en la apertura del año judicial, que el Ministerio Público está «abierto a cambios y a asumir nuevos retos y responsabilidades». Esta propuesta no es la única que incluye en su Memoria de 2022. El órgano también plantea en el texto, de casi 1.500 páginas, que se reformen las competencias de la Audiencia Nacional para que se haga cargo de la lucha contra el crimen organizado.


En Sumario de tarde: del reconocimiento de Palestina a Otegi y un asesinato de ETA en 1980

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Sánchez: «España está preparada para reconocer el Estado palestino»; Bildu ganaría las elecciones vascas con una ligera ventaja sobre el PNV, según el CIS; la Guardia Civil descubre que Otegi dio información a ETA para matar a un empresario; y un hombre mata presuntamente a su mujer e hijos y luego se suicida en El Prat de Llobregat.

Todo esto se lo contamos en una nueva edición de Sumario de tarde, el podcast diario de THE OBJECTIVE.

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La prosa sin domesticar de Ariana Harwicz

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La escritura de Ariana Harwicz se asemeja a un potro salvaje, no hay camino o rienda que puedan doblegarla, se alza como una voz autónoma recién inventada para la ocasión que nace invadida por la rabia y una vitalidad que el resto entendemos como bestial. El mundo pasa a una velocidad de vértigo y, sin embargo, el lector asiduo de Harwicz comprobará que su prosa sigue sin domesticar en la última entrega, Perder el juicio (Anagrama, 2024), novela en la que seguimos las desventuras de una madre sin la custodia que secuestra a sus dos hijos después de incendiar el piso del exmarido. La escritora argentina afincada en la campiña francesa siempre ha elegido personajes en los límites, desde personas con trastornos mentales severos hasta pervertidos sexuales. Aquí el inicio de la narración nos puede remitir a Juana Ribas y otros casos de madres que cruzan la línea del delito. Y es que esa es la tesis con la que trabaja Harwicz, que todos estamos a un volantazo o mal giro de convertirnos en criminales.

Amor y violencia vicaria son sinónimos en la dura trama, sin matices; vivir día a día como madre es una lucha de expectativas propias y ajenas; la pasión está a un paso de la asfixia. Con todos estos elementos construye Harwicz algo parecido a una road movie, en la que sigue predominando el lenguaje propio que inventa pero que podemos verlo aplicado a una trama con mucha más acción que las novelas contenidas en Trilogía de la pasión (Anagrama, 2022), saga con la que se dio a conocer en nuestro idioma y en inglés, repleta también de mujeres cuyo deseo era pura destrucción.

Acudió a Barcelona para presentar su libro en la librería Lata Peinada y pudimos hablar un rato antes. Le pregunté si la idea de la novela nació mirando algún caso por la televisión, pero sin embargo la inspiración provino de la experiencia propia: «La idea nació de haber conocido empíricamente un largo juicio, una especie de intromisión en una vida judicial, que, como cualquiera puede saber si lo vivió, es como entrar en una secta, en un submundo, como una tribu, entras en otra lógica, incluso lingüística, de discurso. Al yo vivir una experiencia judicial en Francia como extranjera, y el personaje de la novela es extranjero, conocí los tribunales por dentro, las apelaciones, el léxico de los abogados. Así nació esta historia de guerra de un matrimonio».

Por supuesto resulta interesante saber cómo construye ese nuevo lenguaje a partir de la experiencia judicial: «A partir del lenguaje impostado de la justicia surge inventar la lengua de la novela. Fue difícil de escribir porque fue difícil no tomar partido por uno de los personajes, no caer en esta demagogia que detesto. Lo escribí como diálogo y después lo adapté a la forma que tiene de prosa. Lo más difícil fue no tomar partido y dejar a los dos personajes ir derribando cada vez sus límites morales. Para eso era necesario una lengua que saliera de los radares de lo convencional».

Añade sobre la moral convencional: «No es una novela muerta porque salta el cerco de las zonas domesticadas e indaga en zonas amorales. Fíjate en las cosas que le dicen: ella le agradece ser violada porque le ha permitido tener hijos, los dos hablan de deshacerse de los hijos y después dicen que es lo que más aman, están todo el tiempo yendo más allá de lo que la moral les propone, eso tiene que ver con la lengua».

La autora argentina actualmente vive en Francia, donde tuvo problemas con la justicia que inspiraron la novela. | Bénédicte Roscot

Escribir sin miedo

La cultura de la cancelación es otro gran tema contra el que ha escrito Harwicz. A continuación un modo externo y otro interno de hacerle frente: «El año pasado saqué un libro que me gusta mucho como quedó que se llama El ruido de una época. Es un libro que con aforismos y tweets trata nuestra época, como todos estamos amenazados de cancelación, de muerte social, y está novela no está por esa obsesión, se sitúa al borde del ruido de la época. Me preocupa convertirme en un soldado de mi época, de la manera más respetuosa posible trato de decir siempre lo que pienso, aún en territorios enemigos y hostiles».

Hace años Harwicz me dijo en una entrevista que para escribir hay que ser un paria, algo que ratifica años más tarde: «Para escribir lo más interesante es estar en una posición como ha estado Thomas Bernhard respecto a su país, Austria, como ha estado Kafka respecto a su lengua. Estar en una condición de desclasado, de paria, de algún modo marginal, para poder mirar las cosas sin miedo. Una mirada criminal, que se posicione por fuera de la barrera de la moral, ese estar fuera del juego es necesario para mi».

La maternidad es un tema literariamente en auge, sin embargo la madre que presenta en la novela no es ni divertida ni un modelo a seguir: «A ratos parece como si la palabra madre le fuera extranjera. Pareciera que ella busca una supramaternidad como si fuera algo a llegar, un ideal de llegar a ser lo que se es, es un poco lo que pasa en la vida, lo que pasa es que es un tabú. Te dicen sos madre pero puede haber un desfase entre la biología y los tiempos sociales. Esa mujer lucha por ser madre y la sociedad le hace creer que no está capacitada. Todas las identidades están puestas en un orden de falsedad, como si nadie pudiera cumplir el rol que debe cumplir».

Finalmente, a raíz del secuestro en su novela ambos comentamos que estos días se habla de violencia vicaria en los telediarios: «Hablar de la violencia vicaria explotó. Antes estaba más escondida, eran casos de familias borderline, y ahora toca casos de familias pretendidamente normales, con dinero, con buenas posiciones sociales, profesionales. Por ahí ves las fotos en redes vacacionando y tres días después los matan. Hablar de ello es un modo de iluminar la violencia de las relaciones parentales en nuestra sociedad, algo pasa, es un síntoma».

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Perder el juicio
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¿Puede una mujer ejercer violencia vicaria sobre un hombre?

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Antes de nada y de despertar el cacareo de quienes nos llaman feminazis y todas esas patochadas con las que a veces tenemos que lidiar, la respuesta a la pregunta con la que titulo este artículo es SÍ, sí se puede ejercer la violencia vicaria de una mujer a un hombre. Aunque, por otro lado, la violencia vicaria también es un tipo de violencia machista y puede tener varios tipos de manifestaciones.

La violencia vicaria es una violencia interpuesta y que supone «utilizar a otro para hacer daño a un tercero», nos cuenta la abogada experta en violencia de género Paz Lloria. Es decir, una forma de violencia –física o psicológica– por la que una persona ataca a otra con el objetivo de causar dolor a otro individuo. De esta forma, se puede dar de un hombre a una mujer, de una mujer a un hombre, de una mujer a una mujer y de un hombre a un hombre y, casi siempre, la persona atacada va a ser un hijo de la víctima, aunque puede ser cualquier otra persona.

Por otro lado, hay que tener en cuenta y matizar que en el caso de que tenga lugar de un hombre a una mujer «con el objetivo de seguir controlándola porque entiende que es él el que tiene que mantener el control y la dominación», hablamos de violencia vicaria de género, matiza Lloria, porque el motivo del daño es una discriminación por razón de género. Y aquí, en este punto y para seguir despejando dudas sobre este término, también es conveniente matizar que la violencia vicaria puede ejercerse de diferentes formas. La más frecuente, aunque también la más desconocida, es la económica, es decir, mediante el impago de las pensiones. De esta forma, cuando una de las partes deja de pasar la pensión a la otra impacta en la precariedad de la víctima y los hijos. Así, es importante entender que esto no es solo una violencia entre parejas, sino que es un atentado contra la infancia.

Las concesión de órdenes de protección por violencia machista baja un 13,6 %
Imagen: Ángeles Visdómine| EFE

Por desgracia, en los últimos días nos hemos tenido que familiarizar con este término en su manifestación más aberrante. El cadáver de la pequeña Olivia, de apenas seis años, aparecía tras varios días desaparecida. Presuntamente, la menor había sido asesinada por su padre, Tomás Gimeno, que desapareció con ella y con su hermana, Anna, de un año y cuyo cuerpo aún no ha sido localizado, el pasado 27 de mayo. Este caso sería un claro ejemplo de violencia vicaria machista en su forma más cruel. Gimeno usó a sus hijas para hacer daño a una tercera persona: su ex mujer, Beatriz Zimmermann. «No vas a volver a ver a las niñas jamás», le dijo Gimeno a Zimmermann la noche de los hechos.

¿Cuántos menores han sido asesinados por violencia vicaria? 

Desde 2013, año en el que empezó a registrarse este tipo de delitos, 39 menores han sido asesinados por sus padres. Unas cifras que estremecen y resultan extremadamente dolorosas teniendo en cuenta que 39 niños han muerto en manos de una de las personas que se supone más debería quererlos y cuidarlos. 2017 fue el año en el que más menores asesinados se han contabilizado: ocho niños perdieron la vida.

En 2021 se han registrado tres menores víctimas mortales de la violencia vicaria. Además de la pequeña Olivia, el 9 de marzo una niña de 11 años fue asesinada a tiros por su padre en Madrid, después de que el hombre intentara incendiar la casa en la que estaban la menor y su madre (que también fue asesinada); mientras que el pasado 17 de mayo un niño de siete años fue asesinado, también junto a su madre, en Mallorca. La mujer había denunciado en dos ocasiones a su presunto agresor.

Según el último informe del Ministerio de Interior sobre el riesgo que corren los menores hijos de víctimas de violencia de género, hay 397 menores en riesgo medio y 45 en riesgo alto de ser atacados por sus progenitores.

La violencia machista en España cuesta 23.340 millones de euros al año 1
Imagen: ALVARO BARRIENTOS

 

Más de la mitad de los asesinatos de 2021, en un mes

En lo que va de año 19 mujeres han sido asesinadas por su parejas o ex parejas. Más de la mitad de ellas, 11, han muerto en el último mes, seis en una sola semana. Lo que parece una realidad es que el fin del estado de alarma, con la pérdida del control de los maltratadores sobre sus víctimas, ha provocado un repunte de esta lacra que deja en el histórico 307 huérfanos. «Cuando el sujeto pierde el control o cree que va a perderlo es cuando más agresivo se vuelve», apunta Paz Lloria, que hace hincapié en que si durante el confinamiento se redujeron las muertes no fue porque no se produjeran actos de violencia machista, sino porque «era muy difícil tener el cadáver en casa y porque la mujer estaba controlada». «Se redujeron las muertes, pero no las humillaciones, la vejaciones y las torturas», matiza y agrega: «Todo esto siguió igual, pero ellas no podían denunciar». Y es que el número de denuncias presentadas por mujeres víctimas de violencia de género descendió un 10,31% en 2020.

Además, la experta hace mención a otro fenómeno que tuvo lugar durante esos meses de encierro obligatorio, un aumento de los delitos cibernéticos de control. «Esto pasó, sobre todo, en parejas que durante el confinamiento estuvieron separadas y también convivieron juntas», cuenta y explica que, aunque no haya aún datos al respeto, se pude hablar de manera «intuitiva» de un aumento de este tipo de hechos ya que los delitos de ciberdelincuencia se dispararon durante el confinamiento, según la Interpol.

En el tercer trimestre de 2020, los juzgados de violencia sobre la mujer enjuiciaron a 5.720 personas, frente a las 5.780 que se sometieron a juicio en el mismo periodo de 2019. De ellas, 5.699 fueron hombres y 21, mujeres. En este punto todos deberíamos parar para reflexionar y evaluar qué está fallando y en qué es necesario mejorar. La calle estos días es un clamor contra los asesinatos machistas y contra la violencia que mata a los hijos, pero parece no ser suficiente.

La violencia machista golpea con fuerza en 2019: seis mujeres asesinadas en un solo mes
Imagen: SUSANA VERA| Reuters

Conocer la causa para buscar la solución

En derecho penal todas las vidas valen igual. Es indiferente que un sujeto A mate a un sujeto B y este último sea una anciana de 90 años, una mujer de 40, un niño de cinco o un hombre de 50. El injusto es el mismo, sin embargo, conviene conocer la causa para buscar la solución. 

En el Código Penal español no existe el feminicidio, es decir, no se castiga más grave cuando un varón mata a una mujer por razones de género que cuando un varón mata a otro varón o una mujer a otra mujer, por ejemplo. Aunque hay que aclarar que desde 2015 sí que contamos con un agravante que nos permite endurecer un poco más la pena cuando el hecho se produce por razones de discriminación de género, pero también de raza, etnia o religión.

Entonces, si todas las vidas valen igual, ¿por qué distinguir entre violencia machista, vicaria o familiar? La experta nos los explica: «Desde el punto de vista penal da igual, pero nos interesa desde el punto de vista procesal y criminológico para establecer, por un lado, quién es el autor de los hechos y, por otro, las medidas de prevención». Y aquí es donde Paz Lloria destaca la ausencia de un buen equipo de valoración de casos de violencia de género en los que se incluya juristas con formación en perspectiva de género, psicólogos, psiquiatras, educadores y criminólogos.

Por último, la abogada pone el foco en la educación. Una educación basada en unos valores constitucionales de respeto a la libertad y al libre desarrollo de la personalidad, con profesionales preparados para educar en esa materia y padres y madres responsables formados con valores e igualdad. «O hacemos un trabajo global asumiendo todos que tenemos un problema muy gordo que, por supuesto, no vamos a resolver con polarización, o esto se nos va de las manos y no solucionamos nada», concluye la experta.

El teléfono 016 atiende a las víctimas de violencia machista las 24 horas y en 51 idiomas distintos. Aunque no deja rastro en la factura, sí que hay que borrarlo del registro de llamadas. Los ciudadanos testigos de alguna agresión pueden llamar al 112.

Intensifican la búsqueda del padre del niño asesinado en un hotel de Barcelona

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La policía ha intensificado en las últimas horas la búsqueda del padre del niño de dos años hallado muerto anoche en un hotel de Barcelona con un amplio dispositivo desplegado en toda Cataluña, después de que las cámaras de seguridad del establecimiento lo apunten como el principal sospechoso.

Lo más importante: se trata de Martín Ezequiel Álvarez Giaccio, tiene 44 años de edad, mide 1,78 centímetros de altura, lleva el pelo rapado, la barba recortada, tiene complexión atlética y los ojos marrones. A media tarde, la policía catalana ha hecho un llamamiento a la colaboración ciudadana a través de las redes sociales, facilitando la descripción del hombre y adjuntando una fotografía del presunto autor de este homicidio.

El dramático suceso se produjo sobre las 22:30 de anoche, cuando agentes de la Guardia Urbana hallaron al pequeño en una habitación del hotel Concordia, situado en la avenida del Paralelo de Barcelona, inconsciente y con la cara amoratada, sin que los sanitarios del Sistema de Emergencias Médicas (SEM) que intentaron reanimarle pudieran hacer nada por salvarle la vida.

Emergencias envió hasta el lugar cuatro ambulancias, una de ellas pediátrica, pero finalmente solo se pudo certificar la muerte del niño.

Todo apunta a que fue la propia madre la que alertó a la policía tras recibir mensajes amenazadores del padre del niño, del que estaría en proceso de separación, con un «te arrepentirás», por lo que si se confirma la incriminación del padre en los hechos se trataría de un caso de violencia vicaria, aquella violencia interpuesta y que supone utilizar a otro para hacer daño a un tercero.

En la investigación, a cargo de Agentes de la División de Investigación Criminal (DIC) de los Mossos d’Esquadra, han sido determinantes las grabaciones de las cámaras de seguridad del hotel, que captan a un hombre abandonando la habitación en la que se produjo el homicidio y saltando minutos después la valla que rodea la piscina en la parte posterior del establecimiento, para huir después del lugar de los hechos, momento en el que se le pierde la pista.

En estas imágenes se ve a un hombre de mediana edad, vistiendo vaqueros, una camiseta de color gris y unas zapatillas deportivas de color rojo, y sin ningún otro objeto personal con la excepción de un móvil, huyendo del lugar en dirección a Montjüic.

El dispositivo policial inicial para localizar al presunto homicida huido, diseñado al principio solo para Barcelona, se ha ampliado poco después a toda Cataluña, y en el mismo participan Mossos d’Esquadra, Guarida Urbana de Barcelona y Policías locales.

En las tareas de búsqueda y captura de este hombre participa también un helicóptero de los Mossos d’Esquadra, que ha estado sobrevolando el distrito de Sants-Montjüic, donde está ubicado el hotel en el que se produjo el homicidio.

En paralelo, la unidad de investigación de los Mossos está recabando toda la información posible sobre personas del entorno familiar y social de los progenitores del niño asesinado, a los que está tomando declaración desde primera hora de esta mañana, para esclarecer las circunstancias de la muerte del menor y determinar con exactitud la autoría de los hechos.

A la espera de esclarecer las circunstancias de este crimen y del resultado de la autopsia que determinará las causas de la muerte del niño, el Juzgado de Instrucción en funciones de guardia de Barcelona ha decretado el secreto de las actuaciones.

El Ayuntamiento de Barcelona ha convocado a las 19.00 horas de este miércoles en la plaza Sant Jaume un minuto de silencio en señal de duelo y de rechazo por el homicidio.

A través de Instagram, la alcaldesa Ada Colau, ha invitado «a la ciudadanía a sumarse a esta muestra de rechazo de la violencia y a expresar su pésame y apoyo a la madre y a la familia afectada».

«No hay palabras para expresar el dolor y la rabia ante el homicidio de un niño pequeño. Condenamos y lamentamos profundamente la muerte de un niño de 2 años esta noche en Barcelona, presuntamente asesinado por su padre. Y damos todo el calor y apoyo a su madre, su familia y seres queridos, que tienen a disposición los servicios de apoyo psicosocial de nuestra ciudad», ha escrito Colau en redes sociales.

La alcaldesa ha recalcado que la violencia machista «no tiene cabida en una ciudad feminista y democrática como es Barcelona», por lo que ha pedido «no normalizar ninguno de estos crímenes».

Sin rastro del padre que presuntamente mató a su hijo en Barcelona

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Los Mossos d’Esquadra prosiguen, de momento sin éxito, la búsqueda del padre del niño de dos años de edad asesinado la noche del pasado martes en un hotel de Barcelona, Martín Ezequiel Álvarez Giaccio, por su presunta relación con la muerte del menor.

Detalles: el hombre, economista, nacido en Argentina y nacionalizado español, de 44 años de edad, que mide 1,78 centímetros de altura y con el pelo rapado y la barba recortada, podría haber huido del hotel en taxi y habría llegado hasta el aeropuerto, aunque los investigadores, que están revisando las cámaras de seguridad del recinto aeroportuario, creen que no ha podido abandonar el país con su pasaporte.


Los especialistas de la policía autonómica en la búsqueda de reclusos huidos o que no regresan de permisos se han unido al grupo de homicidios que investiga el caso para tratar de localizar posibles paraderos del fugitivo.

De momento, están revisando todas las cámaras de seguridad de los lugares por donde habría pasado para tratar de recomponer su trayectoria fugitiva, mientras analizan llamadas de algunos ciudadanos que creen haberle visto en diferentes lugares de Cataluña, de momento sin resultado positivo.

Mientras la policía autonómica custodia el domicilio de la esposa del presunto asesino, hasta ahora el supuesto parricida no se ha puesto en contacto con ninguno de los familiares que tiene en España, como su padre, que lleva años viviendo en El Vendrell (Tarragona) y que, como el resto de la familia, desde el primer momento se puso al servicio de los investigadores.

Según publica este domingo el diario La Vanguardia, los padres del niño asesinado llevaban sólo ocho días separados, y él habría aparentado aceptar con normalidad la ruptura de la pareja, hasta que el pasado martes, cuando acudió a pasear con el niño y se lo llevó a un hotel, empezó a enviar mensajes amenazadores a su esposa antes de presuntamente ahogar al niño con una almohada con la intención de causar el mayor dañó posible a la madre.

Los Mossos d’Esquadra han pedido la colaboración ciudadana para localizar al presunto asesino y han difundido su fotografía, además de tener también retratos retocados de cómo podría haberse disfrazado.

PSOE y Podemos quieren introducir por primera vez en la ley de violencia de género el término ‘violencia vicaria’

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PSOE y Unidas Podemos quieren introducir por primera vez en la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género el término ‘violencia vicaria’, es decir, aquella violencia que, con el objetivo de causar perjuicio o daño a las mujeres, se ejerza sobre sus familiares o allegados de las víctimas. Ambas formaciones justifican esta y otras modificaciones de la norma en cumplimiento del Pacto de Estado contra la Violencia de Género.

Para ello, han registrado una enmienda parcial conjunta al proyecto de Ley Orgánica de Garantía de la Libertad Sexual, en trámite parlamentario en el Congreso, con una nueva disposición final que modifica varios artículos de la Ley Integral contra la Violencia de Género, e introduce en tres de ellos el término ‘violencia vicaria’, por ejemplo para garantizar que, dentro de la asistencia social, haya profesionales de la psicología infantil para la atención a hijos de víctimas de violencia de género, «incluida la violencia vicaria».

El concepto de dañar a una mujer a través de la violencia contra sus seres queridos y especialmente sus hijos, ya aparecía recogido en la ley contra la violencia de género pero no se utilizaba el término ‘violencia vicaria’.

En concreto, en su redacción actual, la norma dice que la violencia de género «también comprende la violencia que con el objetivo de causar perjuicio o daño a las mujeres se ejerza sobre sus familiares o allegados menores de edad» por parte de «quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad».

El caso de Anna y Olivia

La enmienda de PSOE y Unidas Podemos introduce ahora esta expresión acuñada en 2012 por la psicóloga Sonia Vaccaro y que ha calado en la población española, sobre todo, desde el asesinato de Olivia y Anna, las menores que desaparecieron en Tenerife el pasado mes de abril después de que su padre, Tomás Gimeno, dijera a su expareja y madre de las niñas que nunca las volvería a ver. Tras varias semanas de búsqueda, fue encontrado el cadáver de una de las pequeñas en el fondo del océano.

Ahora, PSOE y Unidas Podemos proponen con su enmienda que jueces, fiscales y Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado reciban unos cursos específicos sobre igualdad y violencia de género, teniendo en cuenta «la violencia vicaria». También plantean que los protocolos de los servicios forenses para actuar en casos de violencia de género presten atención a este tipo de violencia.

Por su parte, Unidas Podemos ha registrado una enmienda en solitario que modifica el el objeto de la Ley y, entre otros aspectos, señala que la violencia que, con el objetivo de causar perjuicio o daño a las mujeres, se ejerza sobre sus familiares o allegados de las víctimas, ya recogida en la norma, es «violencia vicaria».

Unidas Podemos y el PSOE han presentado un total de 28 enmiendas conjuntas para hacer efectivo el dictamen del Pacto de Estado contra la violencia de género aprobado por los grupos políticos de Congreso y Senado el pasado 25N, de forma que las medidas acordadas queden blindadas en el ordenamiento jurídico, según informaron esta semana a Europa Press ambas formaciones.

Así, señalaron que las enmiendas registradas relativas al Pacto de Estado contra la violencia de género van encaminadas a garantizar su financiación, mejorar la cooperación institucional o incluir la financiación de entidades feministas, tal y como acordaron los grupos en la renovación del dictamen del Pacto.

La Fiscalía propone que los juzgados de género diriman también sobre herencias

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La Fiscalía tiene un plan. Quiere reformar la Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ) para que los juzgados especializados en violencia de género concentren todos los procedimientos derivados de la denominada violencia vicaria, aquella que ejerce un progenitor sobre sus hijos para causar daño a su pareja. La intención es que estos tribunales especializados no solo diriman procedimientos penales, sino que también resuelvan herencias y la extinción de responsabilidades criminales si muere del agresor.

El Ministerio Público sugiere en su Memoria de 2022 que se modifique el artículo 87 de la LOPJ en cuanto a las competencias de los juzgados de violencia de género «para que sean estos juzgados especializados los competentes para conocer de los procedimientos hereditarios cuando el hecho causante sea la violencia vicaria, así como los procedimientos relativos al ejercicio de la acción civil que corresponda por la extinción de responsabilidad criminal por muerte del culpable contra sus herederos».

De esta forma, sostiene la Fiscalía, la mujer que ha sido víctima de violencia vicaria podrá ejercer ante estos juzgados especializados «sus derechos hereditarios y el ejercicio de la acción civil que proceda, en su caso, contra los herederos del asesino cuando este se ha suicidado».

Víctimas de violencia vicaria

Desde 2007, y según los datos de los que dispone THE OBJECTIVE, han existido 50 filicidios en España. Uno de los casos más mediáticos es el de Tomás Gimeno, que acabó con la vida de sus hijas Anna y Olivia el 27 de abril de 2021, la tarde en la que debía devolverlas a su expareja. Tras un mes y medio de búsqueda sin descanso, las autoridades hallaron el cuerpo de Olivia en el fondo del mar. Su progenitor se suicidó con ellas.

Las madres han cometido 26 asesinatos de este tipo, mientras que los padres han acabado con la vida de 24 de sus descendientes. Los expertos sostiene que la reforma de la LOPJ que plantea la Fiscalía supone que, en los casos de que el agresor mate a los hijos de la víctima o hijos comunes, cuando este fallezca, se respete el derecho hereditario de la madre que ha perdido a sus descendientes.

En caso de que el agresor se suicide y no se le pueda reclamar responsabilidad civil, especifican los expertos, servirá para que la madre pueda hacerlo. Igual que los pleitos por herencias, que ahora recaen en los juzgados de primera instancia y no en los especializados de violencia de género, afirma Luis Romero, de Romero Abogados.

La violencia vicaria es aquella que ejerce un varón contra una mujer, explica Alfredo Arrién, penalista en Paredes & Asociados. Por tanto, es unidireccional. Cuando sufren malos tratos físicos o psicológicos por parte de su pareja o expareja, los asuntos suele dirimirse por lo general a través de los juzgados especializados de la violencia de género. Pero no siempre es así.

Responsabilidades criminales

El juez inmerso un procedimiento civil está provisto de instrumentos para reaccionar ante supuestos de violencia de género, pudiendo adoptar medidas de protección de las víctimas y de sus hijos. Cuando existe comisión de un acto de ese tipo debe inhibirse a favor de los juzgados especializados. «Es lo que se llama vis atractiva, una figura jurídica que provoca que este sea el asunto predominante y los demás queden supeditados», explica Arrién.

No obstante, hay casos que mantienen su recorrido por la vía civil, como aquellos que están relacionados con la herencia o la extinción de responsabilidades criminales si muere del agresor. La Fiscalía lo que pide es reformar la LOPJ para que los juzgados especializados concentre todos los procesos a quienes son o han sido víctimas de la violencia vicaria.

Arrién reconoce que se trata de pura lógica. «No se ha planteado antes porque no hay muchos casos y, hasta ahora, se estaban resolviendo sin ningún problema por otra vía. Tener que cambiar de jurisdicción cuando las medidas paterno-filiales las ha llevado un juzgado de violencia de género y el procedimiento ha desembocado en un fallecimiento es un despropósito».

El fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, reconoció el pasado jueves, en la apertura del año judicial, que el Ministerio Público está «abierto a cambios y a asumir nuevos retos y responsabilidades». Esta propuesta no es la única que incluye en su Memoria de 2022. El órgano también plantea en el texto, de casi 1.500 páginas, que se reformen las competencias de la Audiencia Nacional para que se haga cargo de la lucha contra el crimen organizado.


La prosa sin domesticar de Ariana Harwicz

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La escritura de Ariana Harwicz se asemeja a un potro salvaje, no hay camino o rienda que puedan doblegarla, se alza como una voz autónoma recién inventada para la ocasión que nace invadida por la rabia y una vitalidad que el resto entendemos como bestial. El mundo pasa a una velocidad de vértigo y, sin embargo, el lector asiduo de Harwicz comprobará que su prosa sigue sin domesticar en la última entrega, Perder el juicio (Anagrama, 2024), novela en la que seguimos las desventuras de una madre sin la custodia que secuestra a sus dos hijos después de incendiar el piso del exmarido. La escritora argentina afincada en la campiña francesa siempre ha elegido personajes en los límites, desde personas con trastornos mentales severos hasta pervertidos sexuales. Aquí el inicio de la narración nos puede remitir a Juana Ribas y otros casos de madres que cruzan la línea del delito. Y es que esa es la tesis con la que trabaja Harwicz, que todos estamos a un volantazo o mal giro de convertirnos en criminales.

Amor y violencia vicaria son sinónimos en la dura trama, sin matices; vivir día a día como madre es una lucha de expectativas propias y ajenas; la pasión está a un paso de la asfixia. Con todos estos elementos construye Harwicz algo parecido a una road movie, en la que sigue predominando el lenguaje propio que inventa pero que podemos verlo aplicado a una trama con mucha más acción que las novelas contenidas en Trilogía de la pasión (Anagrama, 2022), saga con la que se dio a conocer en nuestro idioma y en inglés, repleta también de mujeres cuyo deseo era pura destrucción.

Acudió a Barcelona para presentar su libro en la librería Lata Peinada y pudimos hablar un rato antes. Le pregunté si la idea de la novela nació mirando algún caso por la televisión, pero sin embargo la inspiración provino de la experiencia propia: «La idea nació de haber conocido empíricamente un largo juicio, una especie de intromisión en una vida judicial, que, como cualquiera puede saber si lo vivió, es como entrar en una secta, en un submundo, como una tribu, entras en otra lógica, incluso lingüística, de discurso. Al yo vivir una experiencia judicial en Francia como extranjera, y el personaje de la novela es extranjero, conocí los tribunales por dentro, las apelaciones, el léxico de los abogados. Así nació esta historia de guerra de un matrimonio».

Por supuesto resulta interesante saber cómo construye ese nuevo lenguaje a partir de la experiencia judicial: «A partir del lenguaje impostado de la justicia surge inventar la lengua de la novela. Fue difícil de escribir porque fue difícil no tomar partido por uno de los personajes, no caer en esta demagogia que detesto. Lo escribí como diálogo y después lo adapté a la forma que tiene de prosa. Lo más difícil fue no tomar partido y dejar a los dos personajes ir derribando cada vez sus límites morales. Para eso era necesario una lengua que saliera de los radares de lo convencional».

Añade sobre la moral convencional: «No es una novela muerta porque salta el cerco de las zonas domesticadas e indaga en zonas amorales. Fíjate en las cosas que le dicen: ella le agradece ser violada porque le ha permitido tener hijos, los dos hablan de deshacerse de los hijos y después dicen que es lo que más aman, están todo el tiempo yendo más allá de lo que la moral les propone, eso tiene que ver con la lengua».

La autora argentina actualmente vive en Francia, donde tuvo problemas con la justicia que inspiraron la novela. | Bénédicte Roscot

Escribir sin miedo

La cultura de la cancelación es otro gran tema contra el que ha escrito Harwicz. A continuación un modo externo y otro interno de hacerle frente: «El año pasado saqué un libro que me gusta mucho como quedó que se llama El ruido de una época. Es un libro que con aforismos y tweets trata nuestra época, como todos estamos amenazados de cancelación, de muerte social, y está novela no está por esa obsesión, se sitúa al borde del ruido de la época. Me preocupa convertirme en un soldado de mi época, de la manera más respetuosa posible trato de decir siempre lo que pienso, aún en territorios enemigos y hostiles».

Hace años Harwicz me dijo en una entrevista que para escribir hay que ser un paria, algo que ratifica años más tarde: «Para escribir lo más interesante es estar en una posición como ha estado Thomas Bernhard respecto a su país, Austria, como ha estado Kafka respecto a su lengua. Estar en una condición de desclasado, de paria, de algún modo marginal, para poder mirar las cosas sin miedo. Una mirada criminal, que se posicione por fuera de la barrera de la moral, ese estar fuera del juego es necesario para mi».

La maternidad es un tema literariamente en auge, sin embargo la madre que presenta en la novela no es ni divertida ni un modelo a seguir: «A ratos parece como si la palabra madre le fuera extranjera. Pareciera que ella busca una supramaternidad como si fuera algo a llegar, un ideal de llegar a ser lo que se es, es un poco lo que pasa en la vida, lo que pasa es que es un tabú. Te dicen sos madre pero puede haber un desfase entre la biología y los tiempos sociales. Esa mujer lucha por ser madre y la sociedad le hace creer que no está capacitada. Todas las identidades están puestas en un orden de falsedad, como si nadie pudiera cumplir el rol que debe cumplir».

Finalmente, a raíz del secuestro en su novela ambos comentamos que estos días se habla de violencia vicaria en los telediarios: «Hablar de la violencia vicaria explotó. Antes estaba más escondida, eran casos de familias borderline, y ahora toca casos de familias pretendidamente normales, con dinero, con buenas posiciones sociales, profesionales. Por ahí ves las fotos en redes vacacionando y tres días después los matan. Hablar de ello es un modo de iluminar la violencia de las relaciones parentales en nuestra sociedad, algo pasa, es un síntoma».

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Perder el juicio
Ariana Harwicz
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¿Puede una mujer ejercer violencia vicaria sobre un hombre?

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Antes de nada y de despertar el cacareo de quienes nos llaman feminazis y todas esas patochadas con las que a veces tenemos que lidiar, la respuesta a la pregunta con la que titulo este artículo es SÍ, sí se puede ejercer la violencia vicaria de una mujer a un hombre. Aunque, por otro lado, la violencia vicaria también es un tipo de violencia machista y puede tener varios tipos de manifestaciones.

La violencia vicaria es una violencia interpuesta y que supone «utilizar a otro para hacer daño a un tercero», nos cuenta la abogada experta en violencia de género Paz Lloria. Es decir, una forma de violencia –física o psicológica– por la que una persona ataca a otra con el objetivo de causar dolor a otro individuo. De esta forma, se puede dar de un hombre a una mujer, de una mujer a un hombre, de una mujer a una mujer y de un hombre a un hombre y, casi siempre, la persona atacada va a ser un hijo de la víctima, aunque puede ser cualquier otra persona.

Por otro lado, hay que tener en cuenta y matizar que en el caso de que tenga lugar de un hombre a una mujer «con el objetivo de seguir controlándola porque entiende que es él el que tiene que mantener el control y la dominación», hablamos de violencia vicaria de género, matiza Lloria, porque el motivo del daño es una discriminación por razón de género. Y aquí, en este punto y para seguir despejando dudas sobre este término, también es conveniente matizar que la violencia vicaria puede ejercerse de diferentes formas. La más frecuente, aunque también la más desconocida, es la económica, es decir, mediante el impago de las pensiones. De esta forma, cuando una de las partes deja de pasar la pensión a la otra impacta en la precariedad de la víctima y los hijos. Así, es importante entender que esto no es solo una violencia entre parejas, sino que es un atentado contra la infancia.

Las concesión de órdenes de protección por violencia machista baja un 13,6 %
Imagen: Ángeles Visdómine| EFE

Por desgracia, en los últimos días nos hemos tenido que familiarizar con este término en su manifestación más aberrante. El cadáver de la pequeña Olivia, de apenas seis años, aparecía tras varios días desaparecida. Presuntamente, la menor había sido asesinada por su padre, Tomás Gimeno, que desapareció con ella y con su hermana, Anna, de un año y cuyo cuerpo aún no ha sido localizado, el pasado 27 de mayo. Este caso sería un claro ejemplo de violencia vicaria machista en su forma más cruel. Gimeno usó a sus hijas para hacer daño a una tercera persona: su ex mujer, Beatriz Zimmermann. «No vas a volver a ver a las niñas jamás», le dijo Gimeno a Zimmermann la noche de los hechos.

¿Cuántos menores han sido asesinados por violencia vicaria? 

Desde 2013, año en el que empezó a registrarse este tipo de delitos, 39 menores han sido asesinados por sus padres. Unas cifras que estremecen y resultan extremadamente dolorosas teniendo en cuenta que 39 niños han muerto en manos de una de las personas que se supone más debería quererlos y cuidarlos. 2017 fue el año en el que más menores asesinados se han contabilizado: ocho niños perdieron la vida.

En 2021 se han registrado tres menores víctimas mortales de la violencia vicaria. Además de la pequeña Olivia, el 9 de marzo una niña de 11 años fue asesinada a tiros por su padre en Madrid, después de que el hombre intentara incendiar la casa en la que estaban la menor y su madre (que también fue asesinada); mientras que el pasado 17 de mayo un niño de siete años fue asesinado, también junto a su madre, en Mallorca. La mujer había denunciado en dos ocasiones a su presunto agresor.

Según el último informe del Ministerio de Interior sobre el riesgo que corren los menores hijos de víctimas de violencia de género, hay 397 menores en riesgo medio y 45 en riesgo alto de ser atacados por sus progenitores.

La violencia machista en España cuesta 23.340 millones de euros al año 1
Imagen: ALVARO BARRIENTOS

 

Más de la mitad de los asesinatos de 2021, en un mes

En lo que va de año 19 mujeres han sido asesinadas por su parejas o ex parejas. Más de la mitad de ellas, 11, han muerto en el último mes, seis en una sola semana. Lo que parece una realidad es que el fin del estado de alarma, con la pérdida del control de los maltratadores sobre sus víctimas, ha provocado un repunte de esta lacra que deja en el histórico 307 huérfanos. «Cuando el sujeto pierde el control o cree que va a perderlo es cuando más agresivo se vuelve», apunta Paz Lloria, que hace hincapié en que si durante el confinamiento se redujeron las muertes no fue porque no se produjeran actos de violencia machista, sino porque «era muy difícil tener el cadáver en casa y porque la mujer estaba controlada». «Se redujeron las muertes, pero no las humillaciones, la vejaciones y las torturas», matiza y agrega: «Todo esto siguió igual, pero ellas no podían denunciar». Y es que el número de denuncias presentadas por mujeres víctimas de violencia de género descendió un 10,31% en 2020.

Además, la experta hace mención a otro fenómeno que tuvo lugar durante esos meses de encierro obligatorio, un aumento de los delitos cibernéticos de control. «Esto pasó, sobre todo, en parejas que durante el confinamiento estuvieron separadas y también convivieron juntas», cuenta y explica que, aunque no haya aún datos al respeto, se pude hablar de manera «intuitiva» de un aumento de este tipo de hechos ya que los delitos de ciberdelincuencia se dispararon durante el confinamiento, según la Interpol.

En el tercer trimestre de 2020, los juzgados de violencia sobre la mujer enjuiciaron a 5.720 personas, frente a las 5.780 que se sometieron a juicio en el mismo periodo de 2019. De ellas, 5.699 fueron hombres y 21, mujeres. En este punto todos deberíamos parar para reflexionar y evaluar qué está fallando y en qué es necesario mejorar. La calle estos días es un clamor contra los asesinatos machistas y contra la violencia que mata a los hijos, pero parece no ser suficiente.

La violencia machista golpea con fuerza en 2019: seis mujeres asesinadas en un solo mes
Imagen: SUSANA VERA| Reuters

Conocer la causa para buscar la solución

En derecho penal todas las vidas valen igual. Es indiferente que un sujeto A mate a un sujeto B y este último sea una anciana de 90 años, una mujer de 40, un niño de cinco o un hombre de 50. El injusto es el mismo, sin embargo, conviene conocer la causa para buscar la solución. 

En el Código Penal español no existe el feminicidio, es decir, no se castiga más grave cuando un varón mata a una mujer por razones de género que cuando un varón mata a otro varón o una mujer a otra mujer, por ejemplo. Aunque hay que aclarar que desde 2015 sí que contamos con un agravante que nos permite endurecer un poco más la pena cuando el hecho se produce por razones de discriminación de género, pero también de raza, etnia o religión.

Entonces, si todas las vidas valen igual, ¿por qué distinguir entre violencia machista, vicaria o familiar? La experta nos los explica: «Desde el punto de vista penal da igual, pero nos interesa desde el punto de vista procesal y criminológico para establecer, por un lado, quién es el autor de los hechos y, por otro, las medidas de prevención». Y aquí es donde Paz Lloria destaca la ausencia de un buen equipo de valoración de casos de violencia de género en los que se incluya juristas con formación en perspectiva de género, psicólogos, psiquiatras, educadores y criminólogos.

Por último, la abogada pone el foco en la educación. Una educación basada en unos valores constitucionales de respeto a la libertad y al libre desarrollo de la personalidad, con profesionales preparados para educar en esa materia y padres y madres responsables formados con valores e igualdad. «O hacemos un trabajo global asumiendo todos que tenemos un problema muy gordo que, por supuesto, no vamos a resolver con polarización, o esto se nos va de las manos y no solucionamos nada», concluye la experta.

El teléfono 016 atiende a las víctimas de violencia machista las 24 horas y en 51 idiomas distintos. Aunque no deja rastro en la factura, sí que hay que borrarlo del registro de llamadas. Los ciudadanos testigos de alguna agresión pueden llamar al 112.

PSOE y Podemos quieren introducir por primera vez en la ley de violencia de género el término ‘violencia vicaria’

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PSOE y Unidas Podemos quieren introducir por primera vez en la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género el término ‘violencia vicaria’, es decir, aquella violencia que, con el objetivo de causar perjuicio o daño a las mujeres, se ejerza sobre sus familiares o allegados de las víctimas. Ambas formaciones justifican esta y otras modificaciones de la norma en cumplimiento del Pacto de Estado contra la Violencia de Género.

Para ello, han registrado una enmienda parcial conjunta al proyecto de Ley Orgánica de Garantía de la Libertad Sexual, en trámite parlamentario en el Congreso, con una nueva disposición final que modifica varios artículos de la Ley Integral contra la Violencia de Género, e introduce en tres de ellos el término ‘violencia vicaria’, por ejemplo para garantizar que, dentro de la asistencia social, haya profesionales de la psicología infantil para la atención a hijos de víctimas de violencia de género, «incluida la violencia vicaria».

El concepto de dañar a una mujer a través de la violencia contra sus seres queridos y especialmente sus hijos, ya aparecía recogido en la ley contra la violencia de género pero no se utilizaba el término ‘violencia vicaria’.

En concreto, en su redacción actual, la norma dice que la violencia de género «también comprende la violencia que con el objetivo de causar perjuicio o daño a las mujeres se ejerza sobre sus familiares o allegados menores de edad» por parte de «quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad».

El caso de Anna y Olivia

La enmienda de PSOE y Unidas Podemos introduce ahora esta expresión acuñada en 2012 por la psicóloga Sonia Vaccaro y que ha calado en la población española, sobre todo, desde el asesinato de Olivia y Anna, las menores que desaparecieron en Tenerife el pasado mes de abril después de que su padre, Tomás Gimeno, dijera a su expareja y madre de las niñas que nunca las volvería a ver. Tras varias semanas de búsqueda, fue encontrado el cadáver de una de las pequeñas en el fondo del océano.

Ahora, PSOE y Unidas Podemos proponen con su enmienda que jueces, fiscales y Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado reciban unos cursos específicos sobre igualdad y violencia de género, teniendo en cuenta «la violencia vicaria». También plantean que los protocolos de los servicios forenses para actuar en casos de violencia de género presten atención a este tipo de violencia.

Por su parte, Unidas Podemos ha registrado una enmienda en solitario que modifica el el objeto de la Ley y, entre otros aspectos, señala que la violencia que, con el objetivo de causar perjuicio o daño a las mujeres, se ejerza sobre sus familiares o allegados de las víctimas, ya recogida en la norma, es «violencia vicaria».

Unidas Podemos y el PSOE han presentado un total de 28 enmiendas conjuntas para hacer efectivo el dictamen del Pacto de Estado contra la violencia de género aprobado por los grupos políticos de Congreso y Senado el pasado 25N, de forma que las medidas acordadas queden blindadas en el ordenamiento jurídico, según informaron esta semana a Europa Press ambas formaciones.

Así, señalaron que las enmiendas registradas relativas al Pacto de Estado contra la violencia de género van encaminadas a garantizar su financiación, mejorar la cooperación institucional o incluir la financiación de entidades feministas, tal y como acordaron los grupos en la renovación del dictamen del Pacto.

Irene Montero y Yolanda Díaz aprovechan el Día del Padre para hablar de violencia vicaria

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La exministra de Igualdad Irene Montero y la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, no han hecho referencia al Día del Padre, que se celebra el 19 de marzo en España, en sus redes sociales. Sin embargo, en una publicación en la red social X (antes Twitter), se han acordado de algunos hombres para cargar contra «los maltratadores, la violencia vicaria y la justicia patriarcal».

«Un maltratador nunca es un buen padre. Por eso, la ley de infancia obliga a suspender el régimen de visitas ante el más mínimo indicio de maltrato. Los jueces tienen que cumplir la ley para salvar vidas. Basta de justicia patriarcal», ha escrito Montero, recibiendo las críticas de otros usuarios que la han acusado de «querer mostrarnos su presunta superioridad moral» incluso en la celebración del día dedicada a los padres.

«Desde 2013 ha habido 54 menores asesinados por violencia vicaria. Cada muerte es un fracaso social. No son casos aislados. Hay que hacer más. Un maltratador nunca puede ser un buen padre», ha tuiteado Díaz en su cuenta de X, sin referencias a los millones de padres que este martes celebran San José.

El caso al que ambas se han referido es al presunto asesinato de dos niñas de dos y cuatro años por su padre en un cortijo entre los municipios Alboloduy y Gérgal (Almería) en la noche de este pasado domingo. Las menores estaban con él en virtud del régimen de visitas acordado por un juez, mientras que el progenitor, que se suicidó posteriormente, estaba a la espera de juicio, señalado para el 10 de abril, acusado de malos tratos y de amenazas a la madre de las pequeñas.

El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha asegurado que, debido a los malos tratos, el juzgado había dictado orden de alejamiento respecto de su pareja y madre de las pequeñas de 500 metros y había ordenado la colocación de una pulsera de seguridad al presunto agresor «para evitar» el «contacto» con la mujer.

Críticas en redes sociales

El aluvión de críticas a Montero y Díaz no se ha hecho esperar. La filósofa y escritora Mariona Gúmpert ha acusado a la vicepresidenta de mentir por destacar que estos sucesos no son aislados: «En nueve años, 54 menores asesinados. Es muy bobo decir que no son casos aislados. DEP esos pobres niños».

A Alberto Bonilla, secretario nacional de Comunicación de Ciudadanos, también le ha sorprendido el alegato de la Yolanda Díaz por el momento elegido para condenar el nuevo caso de violencia vicaria producido ayer lunes: «Ha considerado oportuno hoy, Día del Padre, señalar 54 asesinatos (condenables) de menores a manos de sus padres en vez de felicitar al 99,999999999% de buenos padres en España que cuidan de sus familias», ha concluido, destacando que algunos miembros del Gobierno no son capaces de estar un día sin colar su «mercancía podrida».

En Sumario de tarde: del reconocimiento de Palestina a Otegi y un asesinato de ETA en 1980

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Sánchez: «España está preparada para reconocer el Estado palestino»; Bildu ganaría las elecciones vascas con una ligera ventaja sobre el PNV, según el CIS; la Guardia Civil descubre que Otegi dio información a ETA para matar a un empresario; y un hombre mata presuntamente a su mujer e hijos y luego se suicida en El Prat de Llobregat.

Todo esto se lo contamos en una nueva edición de Sumario de tarde, el podcast diario de THE OBJECTIVE.

[¿Eres anunciante y quieres patrocinar este programa? Escríbenos a comercial@theobjective.com]

¿Puede una mujer ejercer violencia vicaria sobre un hombre?

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Antes de nada y de despertar el cacareo de quienes nos llaman feminazis y todas esas patochadas con las que a veces tenemos que lidiar, la respuesta a la pregunta con la que titulo este artículo es SÍ, sí se puede ejercer la violencia vicaria de una mujer a un hombre. Aunque, por otro lado, la violencia vicaria también es un tipo de violencia machista y puede tener varios tipos de manifestaciones.

La violencia vicaria es una violencia interpuesta y que supone «utilizar a otro para hacer daño a un tercero», nos cuenta la abogada experta en violencia de género Paz Lloria. Es decir, una forma de violencia –física o psicológica– por la que una persona ataca a otra con el objetivo de causar dolor a otro individuo. De esta forma, se puede dar de un hombre a una mujer, de una mujer a un hombre, de una mujer a una mujer y de un hombre a un hombre y, casi siempre, la persona atacada va a ser un hijo de la víctima, aunque puede ser cualquier otra persona.

Por otro lado, hay que tener en cuenta y matizar que en el caso de que tenga lugar de un hombre a una mujer «con el objetivo de seguir controlándola porque entiende que es él el que tiene que mantener el control y la dominación», hablamos de violencia vicaria de género, matiza Lloria, porque el motivo del daño es una discriminación por razón de género. Y aquí, en este punto y para seguir despejando dudas sobre este término, también es conveniente matizar que la violencia vicaria puede ejercerse de diferentes formas. La más frecuente, aunque también la más desconocida, es la económica, es decir, mediante el impago de las pensiones. De esta forma, cuando una de las partes deja de pasar la pensión a la otra impacta en la precariedad de la víctima y los hijos. Así, es importante entender que esto no es solo una violencia entre parejas, sino que es un atentado contra la infancia.

Las concesión de órdenes de protección por violencia machista baja un 13,6 %
Imagen: Ángeles Visdómine| EFE

Por desgracia, en los últimos días nos hemos tenido que familiarizar con este término en su manifestación más aberrante. El cadáver de la pequeña Olivia, de apenas seis años, aparecía tras varios días desaparecida. Presuntamente, la menor había sido asesinada por su padre, Tomás Gimeno, que desapareció con ella y con su hermana, Anna, de un año y cuyo cuerpo aún no ha sido localizado, el pasado 27 de mayo. Este caso sería un claro ejemplo de violencia vicaria machista en su forma más cruel. Gimeno usó a sus hijas para hacer daño a una tercera persona: su ex mujer, Beatriz Zimmermann. «No vas a volver a ver a las niñas jamás», le dijo Gimeno a Zimmermann la noche de los hechos.

¿Cuántos menores han sido asesinados por violencia vicaria? 

Desde 2013, año en el que empezó a registrarse este tipo de delitos, 39 menores han sido asesinados por sus padres. Unas cifras que estremecen y resultan extremadamente dolorosas teniendo en cuenta que 39 niños han muerto en manos de una de las personas que se supone más debería quererlos y cuidarlos. 2017 fue el año en el que más menores asesinados se han contabilizado: ocho niños perdieron la vida.

En 2021 se han registrado tres menores víctimas mortales de la violencia vicaria. Además de la pequeña Olivia, el 9 de marzo una niña de 11 años fue asesinada a tiros por su padre en Madrid, después de que el hombre intentara incendiar la casa en la que estaban la menor y su madre (que también fue asesinada); mientras que el pasado 17 de mayo un niño de siete años fue asesinado, también junto a su madre, en Mallorca. La mujer había denunciado en dos ocasiones a su presunto agresor.

Según el último informe del Ministerio de Interior sobre el riesgo que corren los menores hijos de víctimas de violencia de género, hay 397 menores en riesgo medio y 45 en riesgo alto de ser atacados por sus progenitores.

La violencia machista en España cuesta 23.340 millones de euros al año 1
Imagen: ALVARO BARRIENTOS

 

Más de la mitad de los asesinatos de 2021, en un mes

En lo que va de año 19 mujeres han sido asesinadas por su parejas o ex parejas. Más de la mitad de ellas, 11, han muerto en el último mes, seis en una sola semana. Lo que parece una realidad es que el fin del estado de alarma, con la pérdida del control de los maltratadores sobre sus víctimas, ha provocado un repunte de esta lacra que deja en el histórico 307 huérfanos. «Cuando el sujeto pierde el control o cree que va a perderlo es cuando más agresivo se vuelve», apunta Paz Lloria, que hace hincapié en que si durante el confinamiento se redujeron las muertes no fue porque no se produjeran actos de violencia machista, sino porque «era muy difícil tener el cadáver en casa y porque la mujer estaba controlada». «Se redujeron las muertes, pero no las humillaciones, la vejaciones y las torturas», matiza y agrega: «Todo esto siguió igual, pero ellas no podían denunciar». Y es que el número de denuncias presentadas por mujeres víctimas de violencia de género descendió un 10,31% en 2020.

Además, la experta hace mención a otro fenómeno que tuvo lugar durante esos meses de encierro obligatorio, un aumento de los delitos cibernéticos de control. «Esto pasó, sobre todo, en parejas que durante el confinamiento estuvieron separadas y también convivieron juntas», cuenta y explica que, aunque no haya aún datos al respeto, se pude hablar de manera «intuitiva» de un aumento de este tipo de hechos ya que los delitos de ciberdelincuencia se dispararon durante el confinamiento, según la Interpol.

En el tercer trimestre de 2020, los juzgados de violencia sobre la mujer enjuiciaron a 5.720 personas, frente a las 5.780 que se sometieron a juicio en el mismo periodo de 2019. De ellas, 5.699 fueron hombres y 21, mujeres. En este punto todos deberíamos parar para reflexionar y evaluar qué está fallando y en qué es necesario mejorar. La calle estos días es un clamor contra los asesinatos machistas y contra la violencia que mata a los hijos, pero parece no ser suficiente.

La violencia machista golpea con fuerza en 2019: seis mujeres asesinadas en un solo mes
Imagen: SUSANA VERA| Reuters

Conocer la causa para buscar la solución

En derecho penal todas las vidas valen igual. Es indiferente que un sujeto A mate a un sujeto B y este último sea una anciana de 90 años, una mujer de 40, un niño de cinco o un hombre de 50. El injusto es el mismo, sin embargo, conviene conocer la causa para buscar la solución. 

En el Código Penal español no existe el feminicidio, es decir, no se castiga más grave cuando un varón mata a una mujer por razones de género que cuando un varón mata a otro varón o una mujer a otra mujer, por ejemplo. Aunque hay que aclarar que desde 2015 sí que contamos con un agravante que nos permite endurecer un poco más la pena cuando el hecho se produce por razones de discriminación de género, pero también de raza, etnia o religión.

Entonces, si todas las vidas valen igual, ¿por qué distinguir entre violencia machista, vicaria o familiar? La experta nos los explica: «Desde el punto de vista penal da igual, pero nos interesa desde el punto de vista procesal y criminológico para establecer, por un lado, quién es el autor de los hechos y, por otro, las medidas de prevención». Y aquí es donde Paz Lloria destaca la ausencia de un buen equipo de valoración de casos de violencia de género en los que se incluya juristas con formación en perspectiva de género, psicólogos, psiquiatras, educadores y criminólogos.

Por último, la abogada pone el foco en la educación. Una educación basada en unos valores constitucionales de respeto a la libertad y al libre desarrollo de la personalidad, con profesionales preparados para educar en esa materia y padres y madres responsables formados con valores e igualdad. «O hacemos un trabajo global asumiendo todos que tenemos un problema muy gordo que, por supuesto, no vamos a resolver con polarización, o esto se nos va de las manos y no solucionamos nada», concluye la experta.

El teléfono 016 atiende a las víctimas de violencia machista las 24 horas y en 51 idiomas distintos. Aunque no deja rastro en la factura, sí que hay que borrarlo del registro de llamadas. Los ciudadanos testigos de alguna agresión pueden llamar al 112.

Irene Montero y Yolanda Díaz aprovechan el Día del Padre para hablar de violencia vicaria

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La exministra de Igualdad Irene Montero y la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, no han hecho referencia al Día del Padre, que se celebra el 19 de marzo en España, en sus redes sociales. Sin embargo, en una publicación en la red social X (antes Twitter), se han acordado de algunos hombres para cargar contra «los maltratadores, la violencia vicaria y la justicia patriarcal».

«Un maltratador nunca es un buen padre. Por eso, la ley de infancia obliga a suspender el régimen de visitas ante el más mínimo indicio de maltrato. Los jueces tienen que cumplir la ley para salvar vidas. Basta de justicia patriarcal», ha escrito Montero, recibiendo las críticas de otros usuarios que la han acusado de «querer mostrarnos su presunta superioridad moral» incluso en la celebración del día dedicada a los padres.

«Desde 2013 ha habido 54 menores asesinados por violencia vicaria. Cada muerte es un fracaso social. No son casos aislados. Hay que hacer más. Un maltratador nunca puede ser un buen padre», ha tuiteado Díaz en su cuenta de X, sin referencias a los millones de padres que este martes celebran San José.

El caso al que ambas se han referido es al presunto asesinato de dos niñas de dos y cuatro años por su padre en un cortijo entre los municipios Alboloduy y Gérgal (Almería) en la noche de este pasado domingo. Las menores estaban con él en virtud del régimen de visitas acordado por un juez, mientras que el progenitor, que se suicidó posteriormente, estaba a la espera de juicio, señalado para el 10 de abril, acusado de malos tratos y de amenazas a la madre de las pequeñas.

El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha asegurado que, debido a los malos tratos, el juzgado había dictado orden de alejamiento respecto de su pareja y madre de las pequeñas de 500 metros y había ordenado la colocación de una pulsera de seguridad al presunto agresor «para evitar» el «contacto» con la mujer.

Críticas en redes sociales

El aluvión de críticas a Montero y Díaz no se ha hecho esperar. La filósofa y escritora Mariona Gúmpert ha acusado a la vicepresidenta de mentir por destacar que estos sucesos no son aislados: «En nueve años, 54 menores asesinados. Es muy bobo decir que no son casos aislados. DEP esos pobres niños».

A Alberto Bonilla, secretario nacional de Comunicación de Ciudadanos, también le ha sorprendido el alegato de la Yolanda Díaz por el momento elegido para condenar el nuevo caso de violencia vicaria producido ayer lunes: «Ha considerado oportuno hoy, Día del Padre, señalar 54 asesinatos (condenables) de menores a manos de sus padres en vez de felicitar al 99,999999999% de buenos padres en España que cuidan de sus familias», ha concluido, destacando que algunos miembros del Gobierno no son capaces de estar un día sin colar su «mercancía podrida».


España autoriza por primera vez cambiar los apellidos de una víctima de violencia vicaria

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El Ministerio de Justicia ha aceptado la petición de la madre del niño de dos años asesinado por su padre en Barcelona en agosto del año pasado, que pidió cambiar los apellidos del menor para que no llevara el paterno.

Lo han explicado en un comunicado este miércoles las abogadas Carla Vall y Marta Ariste, que representan a la madre del niño.

Han detallado que la orden ministerial autoriza el cambio de apellidos «por razones excepcionales y con la urgencia que exige una reparación inmediata» y que la decisión se toma en base de la nueva redacción de la Ley del Registro Civil de acuerdo a la Ley de Protección Integral Contra la Violencia de Género.

Las abogadas han lamentado que tras el crimen se encontraron «con un vacío legal, donde se permitía el cambio de apellidos en vida pero no ‘postmortem’», y han celebrado la autorización como una medida pionera de justicia restaurativa.

«Seguimos exigiendo un cambio legislativo para que este cambio de apellidos deje de ser un procedimiento excepcional, y que pase a ser regulado para poder tramitarse por las vías de urgencia», han añadido las abogadas, que han reclamado que el cambio pueda hacerse de manera inmediata después de la muerte para poder celebrar el funeral con los nuevos apellidos.

El niño fue asesinado el verano pasado por su padre, que después se suicidó, en un hotel de Barcelona, y ya entonces las abogadas de la madre reclamaron cambios legislativos que permitan usar la vía de urgencia para cambiar los apellidos en víctimas de violencia vicaria.

Cataluña solo indemnizó al 1,3% de mujeres víctimas de violencia de género de 2015 a 2019

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Cataluña indemnizó a 91 mujeres víctimas de violencia de género de 2015 a 2019 de un total de 7.000 casos que acabaron en sentencias condenatorias en los juzgados de la región. Pese a que el Gobierno de la Generalitat mantiene desde hace años años como una de sus prioridades ayudar a las mujeres y huérfanos de este tipo de violencia, se trata solo del 1,3% de víctimas que tenían derecho a estas indemnizaciones.

Así lo reconoce el Govern en su nueva ley 10/2023, del 7 de agosto, y publicada en el Boletín Oficial del Estado el pasado 31 de agosto, cuando reconoce la insuficiencia del alcance de las ayudas del texto legal anterior: «En efecto, a pesar de que la Ley 5/2008 establece que todas las mujeres víctimas de violencia machista que sufran secuelas, lesiones corporales o daños en la salud física o psíquica de carácter grave tienen derecho a percibir del Gobierno una indemnización, y que, entre 2015 y 2019, Cataluña registró más de siete mil sentencias condenatorias por violencia machista, solo noventa y una mujeres pudieron acceder a estas ayudas. Asimismo, de los nueve feminicidios registrados en 2019, solo siete huérfanos de mujeres asesinadas por violencia machista pudieron acceder a la ayuda a la que tienen derecho por ley».

Por lo que respecta a la red de atención y recuperación integral de las mujeres que sufren este tipo de violencia, solo llegaba en 2019 a una de cada diez mujeres que se estimaba que eran víctimas. Según explican en el preámbulo de la nueva norma, «este porcentaje aproximado se distribuye entre las atendidas por los servicios de intervención especializada en violencia machista y las que reciben asistencia en los servicios de información y atención a las mujeres».

Además todas las mujeres «tienen derecho a beneficiarse de las reparaciones destinadas a erradicar las causas de cualquier tipo de violencia machista» aunque no hayan denunciado las agresiones o no recurren a los recursos existentes en esta red.

Mejorar el acceso a las ayudas

La nueva ley incrementa la cuantía de las indemnizaciones y pretende facilitar su acceso a las víctimas. En el caso de la indemnización para hijos e hijas de mujeres asesinadas por violencia machista, se dobla su importe, que pasa de seis veces el valor mensual del indicador de renta de suficiencia de Cataluña, a doce veces dicho valor,«para que sus beneficiarios puedan afrontar el futuro con posibilidades reales de vivir con dignidad», según reza la ley en su preámbulo.

La norma recoge que «uno de los principales impedimentos para el acceso a las indemnizaciones es la falta de reconocimiento de las secuelas de la violencia machista en las sentencias judiciales, que no suelen mencionarlas». También incluye la posibilidad de suspender cautelarmente el pago de la indemnización de los hijos e hijas menores de edad hasta que no cumplan los dieciocho años, y la de suspender su pago en el caso de que la persona que ejerza su tutela tenga la condición de investigado, acusado o
condenado por la muerte de la mujer víctima de violencia de género. Si la víctima de violencia machista es menor de edad, la indemnización económica no puede ser administrada por el autor o el inductor de la violencia.

Violencia vicaria

En la misma línea, las mujeres cuyo hijo o hija ha fallecido en el marco de la llamada violencia vicaria tienen derecho a percibir del Gobierno, en un pago único, una indemnización. Todas las indemnizaciones establecidas por esta ley son compatibles con la percepción de otras indemnizaciones que, por otros motivos se establezcan en sentencia judicial derivada de los daños ocasionados por el fallecimiento de la víctima de violencia machista o de otras prestaciones económicas, públicas o privadas, que
legalmente puedan corresponder a los beneficiarios.

La indemnización económica puede solicitarse en el período de cinco años desde la acreditación de la situación de violencia y se otorga sin que sea necesaria la existencia de sentencia judicial firme. Las cantidades percibidas a consecuencia de las
indemnizaciones están exentas de cualquier impuesto, directo o indirecto.

Un hombre mata a su mujer y a su hijo y después se suicida en Valencia

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Un hombre ha matado supuestamente con un arma de fuego a su mujer y a su propio hijo en un domicilio de la localidad valenciana de Benaguasil y posteriormente se ha suicidado, según han avanzado a EFE fuentes cercanas a la investigación y ha confirmado la Guardia Civil.

Los tres cadáveres han sido hallados en un domicilio de este municipio y la Guardia Civil se ha hecho cargo de la investigación, sin que por el momento se conozcan más datos sobre las víctimas ni las circunstancias en que ha tenido lugar este suceso, del que en un principio se informó que el menor era hijo de la mujer.

Este posible caso de violencia machista se ha producido en un grupo diseminado de viviendas ubicado en una partida rural de Benaguasil -una localidad del área metropolitana de València-, próximo a la autovía CV-50 y a unos invernaderos.

La Guardia Civil ha establecido un amplio perímetro de seguridad en torno al domicilio y el retén fúnebre ha llegado a la zona en torno a las siete de la tarde.

Según la Guardia Civil, en torno a las 15 horas y tras recibir aviso del 112, una patrulla se ha desplazado a una vivienda y allí han encontrado a tres personas fallecidas por arma de fuego, todas ellas pertenecientes al mismo núcleo familiar. Se trata de una mujer, un hombre y el hijo de este (no en común).

El Juzgado de Guardia de Llíria es el encargado del levantamiento de los cadáveres y las actuaciones se han declarado secretas.

De confirmarse este caso como un asesinato machista, serían 13 mujeres las víctimas mortales de la violencia de género en lo que va de año, 1.257 desde que comenzaron a elaborarse las estadísticas en 2003. Además, desde que comenzó el año, serían 8 los niños que han sido asesinados por sus padres en crímenes machistas.

Las víctimas de la violencia machista y su entorno pueden pedir ayuda en distintos recursos activos todos los días de la semana y las 24 horas del día: el teléfono 016, el correo electrónico 016-online@igualdad.gob.es y el canal del WhatsApp en el número 600 000 016.

En una situación de emergencia se puede llamar al 112 o a los teléfonos de emergencias de la Policía Nacional (091) y de la Guardia Civil (062) y, si no es posible hacer esa llamada, en caso de peligro existe también la opción de activar la aplicación ALERTCOPS, que envía una señal de alerta a la Policía con geolocalización.

Un año sin Anna y Olivia: el crimen atroz que conmocionó a todo un país

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Hace exactamente un año, el 27 de abril de 2021, se produjo en Tenerife un crimen atroz que conmocionó a la sociedad española, el de dos niñas, Anna y Olivia, de seis y un año de edad, a manos de su propio padre.

Todo sucedió el mismo día: la supuesta desaparición de los tres y el asesinato de las niñas y el posterior suicidio del progenitor, pero hasta que no fue hallado el cuerpo de Olivia en el fondo del mar transcurrió mes y medio de angustia y desesperación de una madre, y de una búsqueda sin descanso por tierra, mar y aire.

Varias teorías circularon en torno al caso, la más recurrente, que el padre se las llevó en barco a América o a África y, de hecho, el juzgado decretó una orden de búsqueda internacional del padre.

Tomás Gimeno debía entregar a las pequeñas aquel 27 de abril tras pasar la tarde con ellas, con arreglo al régimen de visitas que había acordado con su expareja. Por teléfono, excusó su retraso en que estaba cenando con las niñas, cuando en realidad estaba perpetrando un plan preconcebido: asesinar a sus propias hijas y arrojarlas al mar antes de desaparecer sin dejar rastro.

Según la tesis de una de las juezas que instruyó la causa, lo hizo para causarle a su expareja «el mayor dolor», dejándola de por vida con la incertidumbre sobre «la suerte o destino» que habían sufrido las pequeñas. Un caso de violencia vicaria de manual.

La muerte de las niñas fue violenta, compatible, según la autopsia, con una asfixia mecánica por sofocación, y la causa inmediata o última, un edema agudo de pulmón.

La data de la muerte de ambas queda fijada entre las 19.54 y las 21.00 horas del 27 de abril de 2021. En ese intervalo horario, según la reconstrucción de los hechos por parte de la Guardia Civil, padre e hijas estaban en la casa familiar de Igueste de Candelaria.

La sucesión de los hechos

El auto de sobreseimiento detalla que Tomás Gimeno llevó aquella tarde a su hija mayor a clases de tenis y fue con la pequeña a visitar a sus padres; luego se las llevó a casa y allí las mató.

Entre medias, dejó a su pareja de entonces un sobre con dinero y una carta en la que le decía que no lo abriera hasta la medianoche. Ella desobedeció, pero el mensaje de despedida que leyó no la alarmó lo suficiente.

Luego, con el cadáver de las niñas en el maletero, Gimeno regresó a casa de sus padres y dejó en el jardín a su perro, dos tarjetas de crédito y dos juegos de llaves de un coche; y desde allí se dirigió a la Marina de Tenerife, donde tenía amarrado un barco de recreo. Horas antes había estado probando el motor.

El vigilante de la Marina vio, y las cámaras de seguridad registraron imágenes, cómo Gimeno descargó en el barco cuatro bultos, entre ellos las bolsas de pádel donde supuestamente estaban los cadáveres de Anna y Olivia.

Se hizo a la mar y en la bocana del puerto de Santa Cruz arrojó las bolsas con los cuerpos de sus hijas. Ya en ese momento había comunicado por teléfono a la madre que no volvería a verlas ni a él tampoco.

Cuando regresaba a puerto, le interceptó una patrulla de la Guardia Civil por incumplir el toque de queda de la pandemia de covid-19. Revisaron el barco y no vieron nada extraño.

Gimeno cogió su coche y fue a una gasolinera a por tabaco y un cargador para el móvil, porque se había quedado sin batería, y tras intercambiar unas palabras con el vigilante volvió al mar. Fue la última vez que le vieron con vida.

Se despidió por teléfono de varios allegados mientras se dirigía hacia las inmediaciones del Puertito de Güímar, donde fue localizada su embarcación y donde supuestamente se arrojó al fondo del mar.

Una búsqueda larga y agónica

Gracias al seguimiento de la geolocalización del móvil de Tomás Gimeno se pudo acotar la zona de la búsqueda de las dos niñas en el fondo del mar, en la que participó el buque oceanográfico Ángeles Alvariño, y también del padre.

Solo pudieron encontrar a la niña mayor pero en todo caso resultó un hito, dada la profundidad del océano a escasos metros de la costa y la irregularidad de los fondos marinos en Canarias: el IEO cartografió un área de 250 kilómetros cuadrados entre aproximadamente 100 y 2.000 metros de profundidad.

El jefe de la unidad de buques del IEO, Pablo Carrera, señala a Efe que el gran artífice de ese hito fue la Guardia Civil, cuya labor ha sido «de sacarse el sombrero».

«Sin sus datos tan precisos no hubiésemos hecho nada. Nosotros les ayudamos corroborando cosas», apunta Carrera. Esas «cosas» son los datos que obtuvo la Guardia Civil del geoposicionamiento del teléfono de Tomás Gimeno y del ‘tracking’ o seguimiento en tiempo real de su embarcación de recreo, el ‘Esquilón’.

La tripulación del buque oceanográfico Ángeles Alvariño se ciñó al área definida por la investigación policial respecto a los recorridos que hizo el presunto filicida durante sus dos salidas al mar, y fue allí donde buscó «con especial énfasis».

«Esa fue la gran ayuda. Sin esa información habría sido como buscar una aguja en un pajar», admite. Pablo Carrera valora también los múltiples reconocimientos recibidos por el IEO por su labor en este caso, sobre todo el de la madre de las niñas.

«Es un factor que, al final, compensa con creces todo el esfuerzo que se hace», apunta, si bien insiste en que «la profesionalidad» de la Guardia Civil fue «lo que más contribuyó a que el caso se esclareciese. Nosotros pusimos nuestro saber hacer».

España autoriza por primera vez cambiar los apellidos de una víctima de violencia vicaria

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El Ministerio de Justicia ha aceptado la petición de la madre del niño de dos años asesinado por su padre en Barcelona en agosto del año pasado, que pidió cambiar los apellidos del menor para que no llevara el paterno.

Lo han explicado en un comunicado este miércoles las abogadas Carla Vall y Marta Ariste, que representan a la madre del niño.

Han detallado que la orden ministerial autoriza el cambio de apellidos «por razones excepcionales y con la urgencia que exige una reparación inmediata» y que la decisión se toma en base de la nueva redacción de la Ley del Registro Civil de acuerdo a la Ley de Protección Integral Contra la Violencia de Género.

Las abogadas han lamentado que tras el crimen se encontraron «con un vacío legal, donde se permitía el cambio de apellidos en vida pero no ‘postmortem’», y han celebrado la autorización como una medida pionera de justicia restaurativa.

«Seguimos exigiendo un cambio legislativo para que este cambio de apellidos deje de ser un procedimiento excepcional, y que pase a ser regulado para poder tramitarse por las vías de urgencia», han añadido las abogadas, que han reclamado que el cambio pueda hacerse de manera inmediata después de la muerte para poder celebrar el funeral con los nuevos apellidos.

El niño fue asesinado el verano pasado por su padre, que después se suicidó, en un hotel de Barcelona, y ya entonces las abogadas de la madre reclamaron cambios legislativos que permitan usar la vía de urgencia para cambiar los apellidos en víctimas de violencia vicaria.

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